"El Ateneo Peninsular y la Escuela de Bellas Artes de Yucatán" 1916-1940

Salas 9,10 y 11

La fundación de la Escuela de Bellas Artes permitió que Yucatán contara por primera vez con una institución formal de enseñanza de las artes plásticas, con un plan regular de materias y maestros especializados.

Creada por Salvador Alvarado mediante un decreto preciso en sus consideraciones y objetivos, la escuela empezó a funcionar a finales de febrero de 1916, bajo la dirección del pintor José del Pozo. Su cuerpo docente estuvo integrado por pintores y escultores que residían en Yucatán, de los cuales algunos habían estudiado en Europa y otros eran extranjeros (de España, Italia y Cuba). Asimismo, fue muy importante la aportación de los maestros formados en la Academia de San Carlos y que vivieron los cambios en la práctica de la enseñanza en dicha institución.

El enfoque de la Escuela de Bellas Artes de Yucatán se orientaba hacia el campo laboral, por lo cual, además de crear pinturas, grabados y esculturas, los egresados trabajaron en las artes gráficas, en publicidad, escenografías y como rotulistas. Su amplia actividad productiva, tal como se refleja en notas periodísticas, crónicas, artículos, chistes, caricaturas y fotos, se desarrolló con entusiasmo y buen humor y, sobre todo, con actitud crítica, en ocasiones polémica.

Entre las aportaciones fundamentales de esta institución en sus primeras décadas destaca el reconocimiento del paisaje humano y físico de Yucatán y de la pervivencia de la cultura maya. Se concedió dignidad artística visual a la población campesina, al trabajo henequenero, a la vivienda tradicional y, en general, a costumbres y tradiciones mayas y mestizas regionales tanto rurales como urbanas. El arte prehispánico fue una influencia directa en la producción de estos alumnos y maestros, aunado a las tendencias que imperaban en esos años en México.

Los criterios que guían esta exposición se centran en el papel de la Escuela de Bellas Artes en cuanto a la educación artística y su contexto histórico. Esta exposición se integra con obras de quienes enseñaron y/o estudiaron en la Escuela entre 1916 y 1940, incluyendo obra realizada en esas etapas y en otras posteriores. Como complemento se presentan fotografías, videos, libros y documentos que permiten apreciar el trabajo realizado y su resonancia artística, estética y social para el devenir de las artes en Yucatán.

El tema introductorio se centra en la iconografía de Salvador Alvarado y en el Ateneo Peninsular. De manera directa se percibe el trabajo de Antonio Jané, Ariosto Evia, Ignacio Rubio Milán, José Dolores Aguilar, Francisco “Pancho” Vázquez, Miguel Rodríguez, Armando García Franchi, Raúl Gamboa Cantón, Aida Farah, Fernando Castro Pacheco, Aristeo Vázquez, Raúl Maldonado Cetina y Emilio Vera, entre otros. De diversos modos, están presentes José del Pozo, Miguel Ángel Fernández, Eduardo Urzaiz, Alfonso Cardone, Francisco Gómez Rul, Manuel Amábilis, Francisco Sánchez Rejón, Leopoldo F. Quijano, Leopoldo Tomassi López, Víctor M. Reyes, Víctor Montalvo, Aurelio Juárez, Juan Manuel Cáceres, Miguel Tzab y otros maestros y alumnos de esos años.

Como indicio de la proyección educativa fuera del marco temporal (un enlace a una posible exposición futura relativa a las décadas siguientes) se incluye a dos alumnos destacados: Ermilo Torre Gamboa, con obras de su etapa juvenil, y Alberto García Maldonado, con dos grabados representativos de su estilo. Como parte del entorno cultural de la época se incluyen acuarelas del pintor paisajista y escenógrafo Teodoro Zapata con diseño de vestuario para la ópera Kinchi.

Este proyecto estuvo a cargo de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán, a través del Centro Estatal de Bellas Artes, con el invaluable apoyo del Museo de Arte Contemporáneo Fernando García Ponce-MACAY así como de diversas instituciones y personas, que generosamente han compartido obras, documentos y otros materiales.

En este conjunto podrá notarse la persistencia del género dominante en la pintura yucateca que es el retrato, pero también los cambios de orientación temática y la voluntad de transformación educativa y cultural conforme a un pensamiento derivado de la Revolución Social Mexicana.

Jorge Cortés Ancona

-Colectiva