Textiles

Sala 9 Bis
Una oaxaqueña que resulta ser danesa
 
Pertenecer a un lugar y, al mismo tiempo, ser de otra parte, quizá permite percibir con mayor claridad la belleza y las paradojas del sitio. Trine Ellitsgaard creció en Dinamarca y allí se formó tejedora, pero durante los últimos veinte años ha tenido su hogar en Oaxaca. En su estudio prevalece una serenidad nórdica. Pero no bien pone un pie en la calle, al instante ocurre la confrontación con el tráfico abrumador, los saturados colores del cielo, los edificios coloniales y los grafitis —el rico, anárquico tejido de Latinoamérica que amenaza a cada momento con sobrecargar los sentidos. No queda más que entregarse al caos o combatirlo o, bien, optar por ambas acciones.
 
El que Trine aún trabaje con el telar que importó de Copenhague cuando llegó a México por primera vez implica mucho más que una interesante nota al margen. Al observar sus textiles, lo que resulta más llamativo no es la influencia abiertamente visible de la artesanía oaxaqueña sino su aparente ausencia. Los ordenados diseños geométricos, los colores atenuados, el terso balance de formas y texturas, todo parece expresar una sensibilidad escandinava en directo contraste con una vida pasada en México o con el tejido mexicano tradicional. Pero, de manera innegable, la influencia está presente. Algunas veces es una forma que ella ha asimilado, como la falda lanuda que portan las Chamulas de Chiapas: Trine ha unido dos franjas de lana con un sugestivo rayo de hilo reflectivo.
 
Las piezas que se presentan en esta exposición demuestran su amor por el henequén, material yucateco que por siglos ha tenido un sin número de usos tradicionales, pero esa tradición está en peligro de perderse. Al trabajar con uno de los últimos maestros que todavía hilan manualmente la fibra del henequén, Trine sugiere e imagina nuevas formas de creación con este material, a veces mezclándolo con papel, palma o nylon, pero más frecuentemente tejiendo sólo el henequén para expresar su belleza de distinta manera.
 
Sin embargo, con más frecuencia, la experiencia mexicana se halla en la combinación de los materiales mismos. En su pieza maliciosamente titulada Mi vida en Oaxaca, Trine ató nudos de caucho negro en un fondo tejido con plástico y seda; hilo de oro y nylon, papel y palma, sisal y semillas. Lo orgánico se equipara con lo inorgánico, lo lujoso con lo burdo, lo tosco con lo terso, lo acelerado con lo sensual. Bajo la engañosa simplicidad y la armonía de los diseños, los sorprendentes choques revelan un deleite en el extrañamiento, así como la peculiar belleza que puede emerger del caos. La obra de Trine asimila todo lo que ha observado en México, pero la escandinava que hay en ella lo reconstruye como nuevos patrones, y, del encuentro de estas dos culturas, surge un nuevo modo de percibir a ambas.
 

Michael Sledge

Acerca de Trine Ellitsgaard

(Dinamarca, 1954) Estudió varios años en Dinamarca con maestras de tejido. Tiene su propio taller desde 1975. Ha expuesto de forma individual y colectiva en Copenhague, Islandia, E.E.U.U. y México. En 2013 fue reconocida como la más destacada en la categoría de Diseño Textil por la revista Casa Viva, en lo mejor del diseño de ese año.

Radica en México desde hace 20 años, y esta experiencia se ha sumado a su vasto universo creativo, desarrollando diseños y obras que entrelazan el cruce de dos culturas: su país de origen y de Oaxaca, lugar donde reside y trabaja.

-Trine Ellitsgaard