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Gabriel Ramírez, hoy

Salas 1 y 2
Obra última
 
Esta obra última está al día en lo que a mí se refiere: no es de afuera, en la moda, donde encuentro el principio de cambio sino en mí mismo, en una necesidad íntima de renovación natural.
 
Para mí, sigue siendo un hecho que un cuadro tiene comienzo y un medio, pero no un final. Este absurdo frecuente se convierte en una de las obsesiones mayores del pintor: la certeza de que un cuadro jamás está terminado.
 
Hay pintores fascinados por estar bajo reflectores. Por confrontarse, discutir, polemizar. Hablar y opinar de todo como suelen hacer los políticos o escritores. Yo soy sólo un pintor muy pocas veces satisfecho con su trabajo y con resultados que no son nunca los esperados. Es por eso que para mí, la pintura es un amargo camino que jamás se logra recorrer completo. Un pintor tiene este conflicto nunca resuelto y que mil reflectores no solucionan.
 
Hoy, a mis ochenta años, no está de más recordar algo que me ocurrió con mi único hermano vivo y lo entrecomillo: “Uno vivía obsesionado por el éxito, el otro por el fracaso y a cada uno le había ido así. Uno de ellos, que pretendía una optimista e ilusoria relación fraternal, preguntó al otro, pintor de setenta años con obra intrascendente: ¿Y tú qué, cómo va todo, sigues con eso de la pintada?
 
Y sí, ahora a mis ochenta sigo con eso de la pintada. Ni modo.
 
GRA

Acerca de Gabriel Ramírez Aznar

Gabriel Ramírez Aznar (Mérida, Yucatán, 1938). Integrante de la generación de La Ruptura y del Grupo Nuevo Cine. Después de más de 200 exposiciones individuales y colectivas en México y Europa, ha recibido diversos reconocimientos entre los que destaca la Medalla Yucatán en 1986. Forma parte del Consejo Consultivo de la Enciclopedia ilustrada “Yucatán en el tiempo” y junto con Fernando Castro Pacheco y Fernando García Ponce, es parte de la salas permanentes del Museo Fernando García Ponce-Macay, como un merecido homenaje a su trayectoria de medio siglo.

-Gabriel Ramírez Aznar