El inmueble se ubica en el corazón de la ciudad, a un costado de la Catedral, es por ello que su construcción original estuvo íntimamente relacionada con un uso religioso. Los trabajos de construcción se iniciaron entre 1573 y 1579, por orden de fray Diego de Landa, Obispo de la provincia de Yucatán, sin embargo, es hasta el obispado de fray Gonzalo de Salazar (1608-1636) que se concluye y se destina como Palacio Arzobispal.

Como la mayoría de los edificios coloniales, la construcción era de un solo piso y sobria en adornos exteriores. Al pasar los años, el edificio registró numerosas transformaciones hasta alcanzar su arquitectura final de estilo neoclásico afrancesado.

El edificio también albergó las capillas de San José y la del Santo Rosario. Posteriormente fue el Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y de San Idelfonso. Entre 1751 y 1760 bajo el arzobispado de fray Ignacio de Padilla y Estrada, se construyeron el segundo piso y los balcones. En 1824 fue Universidad de segunda y tercera enseñanza. En 1867 se inaugura el Colegio de San Idelfonso.

Durante el gobierno del general Salvador Alvarado (1916) se autoriza la división del edificio de la Catedral. Siguiendo los parámetros del estilo arquitectónico europeo de la época se construye el Pasaje de la Revolución entre ambos edificios, con una techumbre de hierro y cristal, que no resistió los embates del tiempo y fue demolida en los años 40's.

Esta división marcó grandes cambios en el estilo arquitectónico del edificio, ahora con tendencia al neoclásico. Se construyeron las cornisas y molduras corridas a lo largo de la fachada en la parte superior, se usaron los órdenes jónico, corintio y mixto en columnas y capiteles, así como escudos, guirnaldas, macetones-pebeteros y lámparas votivas, acentuando fachadas con emblemas militares.

Salvador Alvarado, entusiasta propagador de ideas sociales-liberales, convirtió el edificio en Ateneo donde la población tuviera acceso a clases de música, literatura y dibujo; aunque una parte del mismo fue destinada también para menesteres oficiales. Aún hoy se puede leer en la fachada "Ateneo Peninsular", bajo las esculturas de dos figuras femeninas que representan las artes y el progreso.

Con el transcurso del tiempo esos propósitos fueron desvaneciéndose. El edificio fue transformándose en un heterogéneo conjunto de dependencias que provocaron, por su indiscriminado uso, un deterioro paulatino.

Ante las reiteradas peticiones de la comunidad yucateca de crear un museo dedicado a las Bellas Artes, en 1991se inicia el proyecto del museo, con la coordinaron de sectores gubernamentales y de la iniciativa privada.

Con la asesoría técnica y legal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se establecen las pautas para la restauración del inmueble. Tarea que se concluyó en 1993, fecha en la que se inicia la primera etapa de la instalación formal del museo.

AUDIOGUÍA: HISTORIA DEL EDIFICIO "ATENEO PENINSULAR"

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