Patria y color en su obra

Patria y color en su obra

Tania Cámara en el Museo García Ponce-Macay

Uno de los más divulgados rasgos de la identidad mexicana es sin duda la presencia del color. Intenso y diverso, excesivo tal vez para otras culturas, en la nuestra forma parte del entorno cotidiano, de la atmósfera, del paisaje urbano y de la vida privada. El color nos rodea y se incorpora de manera tan arraigada al discurrir de la normalidad que deja incluso de ser percibido y termina por normalizarse.

Este tema, nuestro país y su colorido, es el elegido por Tania Cámara en su exposición “Los colores de México” instalada en la sala nueve del Museo Fernando García Ponce.

La pintora yucateca ha expuesto varias veces en el Macay. Desde los primeros tiempos del museo participó de las colectivas de pintura de autores yucatecos e igualmente presentó dos exposiciones individuales: en 1999, “La edad dorada de las flores”, en la que eligió la variación de los soportes y el empleo de hoja de oro sobre madera con las flores como protagonistas. Ya en 2004, con el título de “Misterios femeninos de la libertad”, optó por una docena de piezas realizadas al óleo y en las que indagó en la psique femenina.

Así, la pintora yucateca ha trabajado durante todos estos años con apego, por un lado, a una paleta de color de registro brillante, con ciertas influencias postimpresionistas, y por el otro, a una temática realista figurativa. De esta manera vincula sus contenidos y su técnica con su formación e influencias y con su entorno y lo que alimenta su mirada.

Esta vez reunidos en la colección titulada “Los colores de México”, los cuadros de la pintora coinciden en un mensaje claramente identificado por tradición con lo patriótico y lo nacionalista, desde la perspectiva estética y externa: la blanda curva de una hamaca, la energía de un papagayo al viento, el movimiento de una bandera ondeante o una puesta de sol de cualquier playa mexicana (muy probablemente de Yucatán) son entre otros los motivos que la pintora elige para su colección.

En lo que corresponde a su técnica, ha elegido brindar a los objetos de una superficie que luce reconstruida a través de pequeños fragmentos geométricos, a manera de teselas dinámicas, recurso con ciertas influencias de la recomposición decorativa del modernismo europeo.

Como explica Mónica Rangel en la hoja de sala, la obra de Tania “representa una huella en su propio recorrido marcado por su obsesión y pasión por el color que igual transforma los objetos que las máscaras, los rostros o la naturaleza salvaje y tropical. Nada escapa al pincel donde las piñatas, las banderas, el mar, la tierra y su flora dejan al espectador extasiado y seducido por una energía vital que anima cada trazo, cada objeto y cada momento”.— María Teresa Mézquita para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán