Lo inusual de lo ordinario

Lo inusual de lo ordinario

Echa una mirada infraordinaria a nuestra ciudad

Desprender el objeto de una escena revela la singularidad del cuerpo, del espacio del que es sustraído y de quién lo mira. La instalación multimedia “Aproximaciones. Mérida desde la mirada infraordinaria” de Andrea Boettiger, ubicada en la sala ESAY-Macay (planta baja del museo), devuelve a la memoria aquello que la cotidianeidad vuelve imperceptible.

A partir de las ideas de Georges Perec y Charles Sanders Pierce, la joven artista ofrece quince fotografías, cinco vídeos, cinco piezas de audio y 25 objetos tomados de distintas partes de la ciudad para darles, más que el protagonismo, el sentido que por sí mismos contienen y que han perdido por la constancia, por el tiempo.

La forma tan peculiar de desentrañar la ciudad ha sido una constante en la obra de Boettiger, ya que en proyectos previos como “Persona en balconear, con intervenciones textuales en el espacio arquitectónico (2015)”, “Lo probaré todo una vez en Central Sureste” (2016) y “Poéticas de lo cotidiano: una discreta mirada a lo infraordinario” (2016) también ofrece una perspectiva que intenta recuperar la significación del objeto, así como la mirada casi olvidada a los cuerpos. La riqueza de la instalación reside en las diversas formas de presentar lo ordinario, pues el soporte también evidencia la intención con la que debe ser mirada cada pieza.

Singularidad

El sonido del canto de un pájaro, el vídeo del mecer de un columpio y la semilla de un árbol en la exposición dejan en perspectiva su singularidad, ya sea el volumen, su trayectoria, el tamaño o su relación con un todo.

Además de presentar lo ordinario, la artista también consigue evocar los espacios, pues remite al espectador, con la ayuda de los objetos, a encontrarse en lo ordinario, a buscar en los recuerdos la interacción y el sentido que el cuerpo cobró en cada momento. La descontextualización en el trabajo de Andrea Boettiger invita a repensar los elementos no solo por su significado o su uso, sino por la experiencia.

Sin duda, la obra de la artista ofrece al público la oportunidad de buscar lo inusual en lo ordinario, pues las aproximaciones remiten, significan y omiten; por supuesto, la exposición deja abierta la posibilidad de encontrar múltiples perspectivas. Como ella misma afirma, “cada objeto determina su propia necesidad de re-inserción y éstos serán visitados en una instalación perceptible como una radiografía de la ciudad desde un acercamiento sutil a la misma”.

Sin duda, Andrea Boettiger presenta una mirada peculiar de la ciudad de Mérida, en la que da cuenta de la invisibilidad de los objetos que día a día se convierten en uno de muchos.— Gabriela Trinidad Baños para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán