Lo surreal se sube al escenario

Lo surreal se sube al escenario

A siete años de la muerte de una artista visionaria

No es raro que cuando una orquesta interpreta la inefable cantata “Carmina Burana” de Carl Orff, los programas de mano estén ilustrados con segmentos de alguna de las obras de Hyeronimus Bosch “El Bosco”, particularmente de los trípticos “El jardín de las delicias” o “El carro de heno”, quizá las obras pictóricas más plagadas de elementos fantásticos de toda la delirante producción del artista flamenco.

Hoy se habla de las conexiones estéticas y de lenguaje entre el trabajo de este pintor de fines del siglo XIV y principios del XV y los surrealistas sigloveinteros. Y aunque podría parecer que las motivaciones originarias entre el uno y los otros son muy divergentes (el uno, las prácticas esotéricas y las herejías medievales y los otros, el descubrimiento del subconsciente y el onirismo) los extraños puntos de contacto terminan por evidenciarse: Orff, a pesar de su ambivalente relación con el régimen nazi, fue el compositor favorito de Leonora Carrington, quien a la par fue activa colaboradora del Freier Künstlerbund, movimiento intelectual antifascista.

Leonora Carrington cumplió el pasado sábado 26 su séptimo aniversario luctuoso, enmarcado esta vez por su gran retrospectiva “Cuentos mágicos”, que se expone en el MAM e incluye dos centenares de obras de la artista en variadas técnicas, y la presentación del estreno mundial de “Opus Siniestrus”, obra de teatro original de Leonora, nunca antes puesta en escena y cuyo desarrollo plantea un mundo plagado de personajes fantásticos, en el cual la faunalia particular de la autora y los seres humanos se encuentran y confunden con miras a un futuro distópico inesperado: la extinción de las mujeres.

Este mundo sin mujeres brinda, según las crónicas de hoy, un escenario en el cual la autora se anticipó medio siglo al feminismo contemporáneo. De esta manera la longeva artista fue también una visionaria y un ejemplo de congruencia con su naturaleza independiente, su capacidad de crear un lenguaje surreal propio y de rehacerse tras episodios de su vida ya muy conocidos, como su rompimiento con Max Ernst, su relación con Renato Leduc y su huida a México.

Con música original de Alberto Rosas (quien por cierto tomó algunas ideas precisamente de Carl Orff), “Opus Siniestrus” (de la cual se presentan unos cuantos fragmentos de la obra completa) seguirá en escena hasta el próximo mes de agosto, cada sábado en los jardines del MAM, por el cual deambulan los personajes: aves, animales fantásticos y seres humanos vestidos con túnicas, plumas y otros atuendos que remiten al entorno entre místico y metafórico de la artista.Simbólicamente, el estreno de esta representación imaginativa y caótica es ahora, en tiempos de impudicia política y en los cuales nuestro país, etiquetado en el cliché del “México surrealista”, convulsiona de manera paradójicamente siniestra entre la desazón y la ira por el presente y la incertidumbre por el futuro. Así, la invención, la fantasía y los mundos inventados se perfilan quizá como la única alternativa ante un panorama tan desolador. Más información: http://www.museoartemoderno.com/actividades/opus-siniestrus y https://www.gob.mx/cultura/prensa/el-mam-mostrara-el-arte-de-leonora-carrington-como-no-se-habia-expuesto.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán