Fuerza y poesía en su obra: Amador Montes levanta su propio muro en el Macay

Fuerza y poesía en su obra: Amador Montes levanta su propio muro en el Macay

“El muro es una superficie estoica, resistente, permanece y cambia para sobrevivir” (Avelina Lésper)

Observando la obra del pintor oaxaqueño Amador Montes puede uno percibir una añoranza que evoca su pasado, con todo el peso que la expresión encierra, así como la presencia de su madre, Carmen, cuyo nombre encontramos, como un sello, en diversos cuadros.

En su conjunto, la obra crea una nostalgia visual, una poesía visual que a simple vista “oculta” todo el procedimiento previo y la fuerza tanto física como expresiva que Amador Montes imprime en cada lienzo.

“El otro muro”, su más reciente exposición en el Museo Fernando García Ponce-Macay, donde estará hasta marzo próximo, es una oportunidad para acercarse a este autor cuya técnica, paleta de color y temas se enlazan en un círculo virtuoso, dando por resultado uno de los artistas jóvenes más importantes de nuestro país.

La atmósfera que crean los 15 cuadros de la exposición envuelve al espectador en una paleta de colores tierra, con la recreación de una fauna en la que predominan aves pequeñas, garzas y peces; además de objetos como teteras y recetas de cocina, un guiño a Carmen, excelente cocinera que en medio de la riqueza culinaria de Oaxaca creó su propia amalgama de olores, sabores y recuerdos que el autor lleva consigo.

Otro elemento primordial de sus obras es la tipografía. La armonía que logra el autor con el uso de diversas fuentes tipográficas nos habla de su formación profesional como diseñador, aunque desde el primer año de la carrera se inició formalmente en la pintura.

El público puede encontrar, como si fueran “pistas”, palabras y cifras como “Hoy”, “Muro”, “Carmen”, “No sin ti” y “1975”, año de nacimiento del autor, que, más que codificar las obras, invitan al intercambio con el espectador, que puede dar su propio sentido a estos mensajes y añadir otros.

“El otro muro”, curiosamente ahora que el “muro” es tema mundial, es un trabajo que se inició en 2014 y cristalizó en 2015 como una de las expresiones culturales que representó a nuestro país en las actividades del Año Dual México-Reino Unido y ahora está en Mérida.

La muestra itineró por aquella nación llevando su mensaje: la alternancia del concepto que Amador dio a “El otro muro”, no un espacio cerrado, limitante y negativo, sino un espacio para reflexionar, para expresarse, para mutar, porque precisamente las 15 obras, aunque se realizaron como un todo, fueron divididas en piezas, pues fueron concebidas para transformarse, para presentarse según las condiciones del espacio en un conjunto o disperso, justamente para romper las ataduras.

Los lienzos de este muro mutable, como los muros viejos de una casa, como las personas con sus múltiples historias y pasado, han sido expuestos por su creador a diversos procesos técnicos: lija, capas de pintura que después araña, quita, vuelve a aplicar, esgrafía, expone a las inclemencias del tiempo, deja que se queme por el Sol, añade protuberancias de materiales o pintura, así cada capa se revela y devela como las verdades que siempre emergen.

El tiempo se vuelve presencia en este proceso, el tiempo se vuelve actor y personaje, madurando cada lienzo, guiando a su creador para extraer el “momento”, el “mensaje”, que después de tanto afán y escudriñar irrumpe para mostrarse pero curiosamente, después de tanta violencia el resultado es poesía.— Diana May Tezpa para “El Macay en la cultura”.

Fuentes: Diario de Yucatán