La gráfica le ha dado renombre: rinden homenaje al maestro Emilio Vera en Amaro

La gráfica le ha dado renombre: rinden homenaje al maestro Emilio Vera en Amaro

Un cartel del Carnaval de 1945 invita a los meridanos a concurrir a las actividades del 9 al 13 de febrero y así “contribuir con el lucimiento de las fiestas”.

Desde aquellos tiempos —en los que estaba en sus últimos estertores la II Guerra Mundial y mientras en Mérida se inauguraba el Parque de las Américas— hasta la fecha han pasado 72 años en los cuales el autor de la imagen de ese cartel, el maestro Emilio Vera Granados, no ha dejado de crear, trabajar, formar parte de la comunidad artística de Yucatán.

El cartel al que hacemos referencia se encuentra expuesto, con otros trabajos de su autoría, en una exposición titulada “La vida en gráfica”, que se inauguró, como se ha informado, el 15 de febrero pasado en un espacio particular: el Restaurante y Centro Cultural Amaro.

Decir que el maestro Vera está inserto en la tradición de la Escuela Mexicana de Pintura, que tiene una presencia protagónica en la gráfica yucateca, recordar su labor pionera en el siglo XX, celebrar su herencia técnica y artística puede sonar repetitivo. Pero la memoria es necesaria y, como se puede leer en la hoja de sala escrita por Jorge Cortés Ancona, no se puede perder de vista que Vera Granados es testimonio vivo de los primeros años de la escuela de Bellas Artes, donde también fue profesor de actuales veteranos de la plástica local, como el maestro Manuel Lizama Salazar.

No hay que olvidar tampoco que don Emilio —cuyo nombre lleva hoy el taller de litografía del CAV— fue becado por el general Lázaro Cárdenas para formarse en la gráfica y que ha producido en abundancia y correspondido con su estado en gran cantidad de trabajos, de los cuales muchos han sido divulgados en forma masiva en carteles, programas de mano, portadas, historietas, anuncios publicitarios y piezas de heráldica y numismática.

Nunca tampoco será repetitivo dedicar unos minutos a observar y reconocer, tantos años después, la destreza y técnica del maestro, ya sea a través de los surcos amplios del grabado en linóleo, del color cálido de su autorretrato al óleo, o bien de las finas líneas del lápiz, el aguafuerte o la tinta china. Ni estará de más identificar en vivo portadas, ilustraciones, emblemas y hasta anuncios comerciales resultado de su trabajo, cuyas imágenes se integraron plenamente a la vida cotidiana del Yucatán “sigloveintero” y acompañaron el desarrollo de la entidad en la explosiva centuria de las grandes guerras.

(Por cierto, presente como parte del público en conferencias, conciertos, obras de teatro, mesas panel y otros espacios de expresión de la cultura en Yucatán, don Emilio además acudía invariablemente con una grabadora de casetes en mano, en la cual durante muchos años “grabó” de otra manera infinidad de testimonios auditivos para su consumo personal).

Hace unos cuantos años, don Emilio, a quien, por analogía sonora con su propio nombre le apodaban entre sus colegas como Emilio “Vea” “Grabados”, recibió la Medalla Eligio Ancona. Hace año y medio aproximadamente, la Facultad de Arquitectura de la Uady y el Centro Estatal de Bellas Artes presentaron respectivamente sendas retrospectivas de su trabajo. La primera, titulada “Tránsitos”, fue curada por Alberto Arceo y presentada en el contexto del aniversario de la Facultad de Arquitectura; destacó las incursiones del maestro, a través de sus ilustraciones en los medios publicitarios y de divulgación, y el año pasado fue recipiendario de la Medalla Bellas Artes.

Hoy, es el Centro Cultural Amaro el que le rinde un homenaje. Celebramos estos reconocimientos en vida para un maestro que cumple 95 años de edad en pleno uso de sus facultades, en pleno siglo XXI, justo cuando nuevas generaciones de jóvenes grabadores veinteañeros toman a su vez el buril y el lápiz, y línea a línea buscan, indagan y transitan en los insondables territorios de la gráfica yucateca.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán