El tiempo del dragón se vive con José Luis Loría

El tiempo del dragón se vive con José Luis Loría

Por su inmensidad, porque está habitada por millones y millones de personas, por brindar la sensación de ser “un planeta completo construido dentro de otro planeta” y porque el dragón, imagen y representación milenaria pervive sin perder relevancia a pesar de todas las transformaciones sociales, económicas y políticas que el país ha experimentado a lo largo de su historia, por todo eso —o quizá en todo ello, percibido visita a visita— es por lo cual José Luis Loría Méndez decidió agradecer la hospitalidad y el trato de la gran nación oriental a través de la exposición “Dragones: emperadores del poder milenario”, que rinde homenaje al mítico animal, construido con resabios de realidad y fantasía.

Como ya se ha informado, la colección, que se encuentra en el Expoforo del Macay, incluye una serie de 11 dibujos a gran formato, realizados con lápiz a color sobre papel caple y que plasman igual número de representaciones del milenario ser fantástico, alimentado por la imaginación de múltiples culturas pero que en la China adquiere una dimensión particular, de un alcance que se acerca mucho más a lo que entendemos por la totalidad.

“Entre otras razones tuve que trabajar estos grandes formatos porque en China todo es desmesurado, todo se tiene que pensar en enormes dimensiones, en grandes e interminables cifras”. José Luis dice que vivirlo es inédito, una experiencia casi “de otro mundo” que se percibe en millones de personas, viajes interminables en tren a través de kilómetros y kilómetros, diversidad étnica infinita, museos enormes, estaciones de autobuses con abrumadoramente grandes pizarras luminosas con cientos de destinos uno junto al otro y en el cual el que uno va a tomar se pierde entre la inmensidad.

Pero ¿cuál es el proceso que lleva a Loría a elegir el motivo del dragón para sus trabajos? Explica que para situarlo de alguna manera “reflexioné en qué quiero hacer con el tiempo que me resta por estar en el mundo” y que así tuvo la clara noción de acercarse a un país que hoy se encuentra en un enclave muy importante de su historia, quizá, afirma el artista visual, el más importante momento para China, por lo menos en la historia moderna. Es decir, estamos en este auge chino en la historia de la humanidad, por lo menos de la era moderna y contemporánea.

Fue en el primero de sus anteriores viajes (a partir de 2014) para inaugurar su exposición “Gatos”, en tres ciudades chinas, que José Luis descubrió el motivo del dragón y la existencia de obras y libros documentados que registraban los patrones tradicionales de los dragones chinos. A partir de esos patrones, Loría Méndez devuelve a esos animales fantásticos redimensionados y enriquecidos con las vertientes del carisma individual de cada uno: el dragón del inframundo Dilong, el astado Jiaolong, el celestial Tianlong, el de los tesoros ocultos o Fucanglong, el amarillo que emergió del río Lou para enseñar a Fuxi los elementos de la escritura, el alado Ying Long, el espiritual Shenlong, el enroscado que habita en las aguas o Panlong y sobre todo el manto del Emperador Rey Dragón se suceden en un desfile colorido, de factura precisa y compleja, plenos de signos que esperan ser leídos por el espectador.

Sin embargo, hay otra razón más en el camino del artista para dedicarse a este encuentro fantástico con los dragones:

“Después de unos días de estar en China empecé a entender mi vida como una especie de rosario con hechos encadenados y pensé que lo que me faltaba saber era cuántos misterios quedan aún en mi camino y cuándo se me presentarán. Y de ellos cuántos me serán dados para interpretar y cuántos tendré que construir yo… le agradecí al país que me recibía con esta revelación, pero al mismo tiempo reflexioné que de alguna manera habría yo de retribuírselo”.

Así nacieron los dragones y también otros proyectos, como premonición, los textos de las hojas de sala que acompañan la muestra, obra de Paul Antoine Matos, Minjing Huan y Juan Villoro abrazan el dragón chino y lo hermanan con la leyenda prehispánica de Quetzalcóalt-Kukulcán. Con ello anuncian otro proyecto que José Luis comienza todavía y con el cual hará nuevamente un viaje, que será una especie de “viaje de regreso” hacia Oriente, hacia China, con otro tipo de dragones bajo el brazo… a desvelar otro misterio.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán