El mundo no sería el mismo desde la primera acuarela de Kandinsky

El mundo no sería el mismo desde la primera acuarela de Kandinsky

“El valor de una obra de arte, aquello que llamamos su belleza, reside, hablando en términos generales, en sus posibilidades de brindar felicidad”, escribió Wilhelm Worringer en 1907 en su disertación “Abstraktion und Einfühlung (Abstracción y empatía)”, publicada en Alemania como “Abstracción y naturaleza” por Piper Verlag en 1908.

No es extraño entonces que en 1910, apenas dos años después, uno de sus lectores y experimentado pintor Wassily Kandinsky (1866-1944), nacido en Moscú en un día como hoy (4 de diciembre), produjera su primera acuarela abstracta, expresión directa de su mundo interior y cúspide de un nuevo punto de partida para las vanguardias artísticas de las primeras décadas del siglo XX.

Por supuesto que Kandinsky no sólo partió de esas lecturas. Es muy conocida la anécdota de más de dos décadas atrás, cuando en 1885, antes de cumplir 20 años de edad, quedó perplejo y fascinado ante una “Parvas de heno al atardecer” del impresionista Monet. Brumosa, cubierta de capas de sutiles veladuras, de licuados contornos y densa atmósfera, la parva le hizo pensar por vez primera en la posibilidad de que los pintores trabajasen con entera libertad, con formas y colores en toda su pureza.

Ese mismo año, tras acudir a un concierto, quedó también profundamente conmovido por el wagneriano “Lohengrin”: mientras lo escuchaba, su imaginación evocaba poderosos colores, luces y trazos. Nunca serían para él, quien había estudiado música en su natal Rusia, igual de importantes el color y la forma por sí mismos, sino cuando se encuentran desprendidos del mundo exterior, de las siluetas definitorias, del objeto real.

Al respecto, en 2003, el museo Thyssen-Bornemisza realizó “Analogías musicales”, una exposición que agrupó 250 obras de muy diversos autores, contenido y características, con un elemento en común: mostrar la fuerte relación del arte con la música (recientemente lo pudimos observar con el artista catalán Manel Pujol en el Macay).

Otro episodio marcaría al pintor, ya en 1908: al llegar a su taller se sintió fascinado con un cuadro suyo colocado de costado, cuyos elementos no reconoció a simple vista sino hasta que se acercó. Se percató de cómo el objeto identificable “perjudicaba mis obras”.

En 1910, después de años de hacer obra figurativa, y mientras otros pintores buscaban su propio lenguaje a través del colorido y el primitivismo (el mismo año pintó Matisse “La danza” y “la música”), Kandinsky realizó su “Acuarela abstracta”, una pieza indispensable en la historia de las vanguardias, que se puede conocer en el parisino museo Centro Georges Pompidou.

Aunque Kandinsky no es el primero en pintar abstracción, quizá sí lo sea en indagar con tan auténtico interés en los intersticios y posibilidades de expresión del color puro, y también uno de los pioneros en la experimentación teórica y práctica. Rodeado de otros colegas y eje del grupo expresionista llamado Der Blaue Reiter (El jinete azul) Wassily impulsó la publicación del “Almanaque”, único ejemplar vocero de este colectivo que no continuó unido a consecuencia del conflicto bélico. Sin embargo, dejaron importante herencia con la prolongada trayectoria de varios de los artistas que lo integraron, además de Kandinsky, como Franz Marc, August Macke, Paul Klee y Alexei von Jawlenski.

Worringer afirmaba: “Las formas abstractas, sujetas a ley, son, pues, las únicas y las supremas en que el hombre puede descansar ante el inmenso caos del panorama universal”, a lo que añadía la importancia de la belleza de las matemáticas y al mismo tiempo reconocía el desamparo del hombre moderno “arruinado por el orgullo de saber”. Con esto, la abstracción de Kandinsky se podía vislumbrar como un camino que brindaba la alternativa de construir una nueva realidad que se distanciase de lo formal y la literalidad representativa, y diese un paso nuevo y determinante a otras formas de existencia.—María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Bibliografía

1.Worringer, W. Abstracción y naturaleza.- FCE, México, 1975 (1908).

2.Cirlot, Lourdes. Las claves de las vanguardias artísticas en el siglo XX. Ariel, Barcelona, 1988.

3.Ferrier, Jean Louis (director de la publicación) El arte del siglo XX (1900-1949). Barcelona, 1988.

Fuentes: Diario de Yucatán