Helen Escobedo, una artista total

Helen Escobedo, una artista total

Sobresalió como creadora plástica y gestora pública

En octubre de 2012 llegó al Museo Fernando García Ponce la muestra “Paralelismos plásticos en México. Cuatro décadas en la colección BBVA Bancomer (1960-1990)”, instalada en la planta alta del museo, en específico en las salas 9, 10 y 11.

El espectador reconoció a través de 71 piezas la herencia plástica de 61 artistas, mexicanos en su mayoría, todos de sobresaliente trayectoria. En la sala 10, una escultura de medianas dimensiones paraba en seco al visitante: “Hombres caminando” (1966), un ejemplo de la nueva figuración mexicana y con toda su elocuencia e intensidad, una muestra de la gran variedad de realizaciones objetuales, de lenguajes y materiales de la escultora mexicana Helen Escobedo.

La pieza realizada en bronce muestra cinco personajes juntos que no interactúan entre sí y parecen pregonar desde sus rostros desdibujados la soledad y melancolía de los habitantes de nuestra era.

En el contexto del 85o. aniversario de su natalicio (28 de julio de 1934), el Museo Fernando García Ponce dedica esta columna a Helen Escobedo Fulda, notable integrante de la Generación de la Ruptura (fallecida el 16 de septiembre de 2010), quien combinó una obra escultórica hoy de canon con su trabajo en la gestión pública y la dirección de museos, en particular el Museo Nacional de Arte y el Museo Universitario de Ciencias y Artes de la UNAM.

En una edición dedicada a la artista mexicana de madre inglesa y en cuyo nombre lleva esa impronta, Margarita Esther González señala como rasgos destacables en Helen su capacidad para arriesgar a la hora de tomar decisiones, su formación diversa (en sus inicios fue bailarina, actriz, intérprete del violín, diseñadora de vestuario y escenografía) que le permite expandir su sensibilidad y vivencias particulares, como una estancia de dos años en un pueblo de Suecia, aislada y dedicada al dibujo y la escultura.

Ya en México —añade González— y al asumir la jefatura de artes plásticas del MUCA procuró la cercanía del espacio con el público y desmontar el esquema estático del museo-mausoleo.

En 1977 fue responsable de seleccionar a los artistas que representarían a México en la Bienal de Jóvenes de París (1977), para lo cual se arriesgó y prefirió elegir colectivos y no artistas individuales, con las complicaciones de concepto y logísticas que implicó esta decisión. Más adelante, aunque dejó la coordinación, fue invitada a formar parte del grupo que diseñaría el espacio escultórico y una de sus obras, el gusano o serpiente “Coatl”, hoy forma parte del conjunto junto con Mathias Goeritz, Manuel Felguérez, Federico Silva, Sebastián y Hersúa.

A principios de los ochentas, Escobedo asumió la dirección del MAM y entre otras iniciativas González destaca que presentó una exposición de bronces de Henry Moore para la cual consiguió el permiso del artista para que los visitantes pudieran tocar sus obras, particularmente —aunque no solo ellos— grupos de invidentes que hacían recorridos especiales en horarios extraordinarios. En otra ocasión, el grupo Suma (integrado, entre otros, por Gabriel Macotela, Jaime Rodríguez, Ricardo Rocha, Paloma Díaz y Santiago Rebolledo) presentó una instalación llamada “El Teporocho”, demasiado realista para las mayorías a las que causaba desconcierto y hasta temor.

Otro grupo, llamado Tepito Arte Acá, presentó un vídeo que empleaba la palabra naco. Pese al disgusto de las autoridades del INBA por la pieza realista y a la molestia de la esposa del presidente, doña Paloma Cordero de De la Madrid, ante la proyección (y las órdenes días después de suspenderla), Helen se rehusó a someterse a la censura.

A su vez, con respecto a la obra escultórica de Helen Escobedo, Beatriz Zamorano señala que aunque en algunas ocasiones el trabajo artístico de las mujeres padece de invisibilidad frente a la obra masculina, no es el caso de esta artista mexicana, reconocida por la crítica en los textos de autores como Ramón Xirau, Juan Acha, José Emilio Pacheco y Néstor García Canclini.

En 1975, añade Zamorano, se presentó la exposición “La mujer como creadora y tema del arte”, donde participó Escobedo junto con artistas consagradas como Leonora Carrington, Remedios Varo, Lilia Carrillo, Frida Khalo y escultoras como Ángela Gurría y María Lagunes, entre otras. Una exposición importante que comenzó a cambiar la percepción de la creación artística hecha por mujeres.

La prolongada y rica trayectoria de Helen Escobedo invita a reconocer y observar la obra multifacética de esta creadora, “una mujer con un lenguaje poderosísimo […] tan posicionada en el ámbito artístico que el hecho de ser mujer no es motivo de cuestionamiento. […] Cómo clasificar a una creadora de objetos tridimensionales, hacedora de instalaciones que […] vincula lenguajes universales de espacios transgresores con las preocupaciones inherentes al entorno de lo cotidiano, privado, hasta hace poco exclusivo de lo femenino, convencional, tradicional”.

“Estamos”, concluye, “ante lo que bien podría llamarse una mujer total”.

Más información: González, Margarita Esther.— “Profanaciones o la experiencia circular. Zamorano Navarro, Beatriz”.— “Helen Escobedo: Escultura visible”. Ambas en: “Helen Escobedo: La intensidad de una trayectoria”. Homenaje en el Cenart México, Cenidiap, mayo de 2010.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán