Técnicas antiguas crean propuestas en manos jóvenes

Técnicas antiguas crean propuestas en manos jóvenes

Técnicas antiguas crean propuestas en manos jóvenes

Con el nombre “Cuerpo, ruina, naturaleza”, el 1 de agosto pasado se inauguró en el Centro de Artes Visuales una exposición organizada por la Secretaría de la Cultura y las Artes del Estado, que reunió las expresiones artísticas de una veintena de jóvenes egresados de las licenciaturas en Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Yucatán y la Escuela Superior de Artes de Yucatán.

La muestra, curada por Nahomi Ximénez y Víctor Fernández, incluyó técnicas tradicionales, mixtas e innovadoras; desde pintura, escultura y fotografía hasta ilustración, grabado en soportes de nuevo cuño, cerámica y arte textil: recursos ancestrales reinventados por jóvenes indagaciones y prácticas de siempre, enriquecidas con nuevos motivos.

Una de las participantes, Karemy Briceño, egresada de la ESAY, eligió una técnica que en las últimas décadas ha cobrado nuevo auge: el arte textil, que en ocasiones se orienta al tejido y otras al bordado y la costura. En el caso de Karemy, su aliada es la máquina de coser, instrumento vital para concebir y producir “Sertralina”, título de su exposición (y nombre de un medicamento recetado para el trastorno de ansiedad) y que en su trabajo se materializó en piezas de lienzo cosidos a máquina en puntadas rectas, continuas y concéntricas, con repetición casi obsesiva, cuya forma y color, unas veces resueltos en pequeños acolchados y otros en bordes deshilachados y sin ribetear, hacen alusión, explica la autora, precisamente al dolor de ese padecimiento anímico.

Su resultado, orgánico y sensible, es particularmente conmovedor.

Por otra parte, una técnica que ha tenido especial auge en diferentes épocas, una de ellas particularmente en el siglo XIX, es la ilustración científica, procurada y depurada por viajeros e ilustradores, impulsados por el incansable motor de la curiosidad, sobre todo por el entonces llamado Nuevo Mundo y sus misterios.

Así, en la misma exposición del CAV, la joven artista visual Cristina Rodríguez Sosa, egresada de la Uady, expuso una serie de diez ilustraciones realizadas con una mezcla de acuarela de línea y otra artesanal, hecha por ella, que reproducen con fidelidad impecable el aspecto del mismo número de plantas tintóreas yucatecas. Amén de reconocer en el trabajo de Cristina el uso de recursos rigurosos que incluyen desde la observación directa, en el campo, hasta el uso de microscopios, escalas y mediciones de precisión, es aún más notable el hecho de que al parecer es la primera vez que se registran e ilustran con ese cuidado y apego a la realidad —y con la perspectiva de clasificarlas como tintóreas en un catálogo artístico— plantas como el nance, achiote, sabak che y palo de Campeche, entre otras.

Así, la tradición, el rigor, la investigación en la propia identidad, el contacto con los tejidos y la naturaleza, el potencial expresivo de un surco interminable de puntadas o el apoyo de un microscopio y una regla de precisión se unen en el trabajo de estas dos jóvenes artistas, reflejo de su tiempo, tan colmado de diversidad y tangibles ejemplos, ambas, de que aún es posible encontrar vetas inexploradas de expresión individual.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

Fuentes: Diario de Yucatán