Inauguran hoy retrospectiva de Fernando García Ponce

A través de una selección de 45 cuadros se muestran las diferentes etapas de su vida creativa en el Museo de Arte Moderno

Si hubo alguien en México que supo combinar la arquitectura, la pintura y el collage, perteneció al Movimiento de la Ruptura, fue un artista que trascendió a su generación para ligarse a las artes plásticas modernas de los años 80 y marcó una época con sus lienzos, ese fue Fernando García Ponce (1933-1987).

A 25 años de haber fallecido, el Museo de Arte Moderno le rinde homenaje con la exposición Fernando García Ponce. Un impulso constructivo. En la muestra, que se inaugurará hoy, se aprecian las distintas etapas por las que pasó el hermano de Juan García Ponce.

Entre las etapas que se advierten en los 45 lienzos están sus inicios arquitectónicos, sus acercamientos a la pintura y al collage, así como la combinación de estos elementos para formar un estilo propio que se aprecia en los cuatro núcleos temáticos: De los inicios a la consagración, la Generación de la Ruptura, la metáfora arquitectónica y la irrupción del collage.

Carlos García Ponce, hermano de Fernando, considera que la mayor aportación de esta exposición es que la pintura que muchos consideraban destructiva es todo lo contrario. Resulta que Fernando lo que hacía constantemente era construir.

“Al hacer esta muestra se le da un giro de 180 grados al concepto que se tenía de la pintura de Fernando. Cuando se habla en su origen de la pintura abstracta en México, la pintura de Fernando era completamente distinta: Lilia Carrillo era muy romántica, Manuel Felguérez es muy centrado y Vicente Rojo es un temático profundo”, dijo durante el recorrido para prensa de la exposición.

La característica de su obra también está relacionada con su estancia en Europa donde, según cuenta Carlos, no encontró el material que buscaba para hacer pintura y empezó a realizar diferentes proyectos arquitectónicos empleando tijera, por ejemplo, lo que le ayuda a evolucionar en su arte.

Al volver a México en los 80 su obra tiene una transformación poderosa. Incluso hay una exposición que se realizó en esa época que se llamó La no pintura de García Ponce, en la que se aprecian obras que siendo pintura están marcadas por el collage y el uso de distintos materiales, recuerda.

Carlos, quien ha promovido la obra de su hermano, comenta que además de esta exposición, en octubre próximo presentarán el segundo libro dedicado a su segunda etapa. Editado por Océano, el volumen todavía no tiene nombre, pero se sabe que habrá textos de Daniel Garza Usabiaga, curador de Fernando García Ponce. Un impulso constructivo, y los críticos de arte Teresa del Conde y Jorge Alberto Manrique.

Carlos recuerda a su hermano como un hombre al que no le gustaba explicar su arte. “No era un pintor que decía: ‘Mira aquí quise hacer esto’. No se preocupaba mucho por el gusto de los demás. Decía: ‘Si te parece, te parece, y si no ni modo’. No era un hombre que le gustara explicar su propia obra. Él trabajaba y ya”.

Era simpático, tenía un gran sentido del humor, hablaba poco, pero era conciso. Sólo le preocupaba algo: ser bien hecho, era perfeccionista. “Alguna vez en Barcelona tenía un collage sin terminar, con las piezas a su alrededor, y cuando involuntariamente moví una de las piezas que emplearía para ese collage lo observó, se quedó parado unos cinco minutos hasta que la alineó como estaba anteriormente”.

Para Carlos García Ponce, el Estado sí ha valorado a su hermano Fernando. Las exposiciones de su obra que se han organizado así lo constatan.

Fuentes: Milenio