Apuestan por la piedra como materia prima
La obra de un japonés establecido en México, quien eligió nuestro país para trabajar y permanecer para siempre: Yoshiyuki Sekigawa, y la de dos jóvenes artistas mexicanos: Xicoténcatl Rivero Suárez y Jesús Nonato, suman su producción tridimensional en la exposición “Volumen inmanente”, colectiva escultórica que ocupa las salas 10, 11 y 11bis del Macay, y donde las tres propuestas artísticas, en aproximadamente 40 piezas, dialogan y apuestan por la piedra como materia prima para tres diferentes discursos visuales.
Tras todos estos meses de exposición, seguramente los visitantes habrán coincidido en algunos elementos que saltan a la vista en este conjunto de obra, como puede ser la riqueza del material: mármoles mexicanos cuya riqueza en colores, vetas y variaciones morfológicas caprichosas suman esta variedad a su composición y densidad que permite acabados satinados y lustrosos.
Otros elementos convergentes entre las tres propuestas pueden ser también las dimensiones medianas de las piezas, su impronta orgánica (con excepciones, sobre todo en la obra de Nonato) y un tratamiento de suerte ceremonial a las piezas, que en conjunto propician en la visita una atmósfera de cierta mística particular.
Con respecto a los rasgos particulares, Xicotencatl, propone un juego de oquedades y angulares rectos aunque sin cortes afilados, ya que los extremos se suavizan en curvas cerradas y sutiles. También está presente el organicismo y la asimetría, todo esto para rendir homenaje al universo prehispánico del altiplano, con alusiones no realistas ni figurativas pero sí sugerentes de formas antiguas con reminiscencias nahuas. A su vez, Nonato incluye tanto elementos orgánicos como estructuras que no parecen referirse a la naturaleza. En sus manos, la piedra se reforma y transforma en máquina y estructura, en figuras que remiten a objetos industriales y a la mano del hombre presente en objetos que hoy son parte de su vida cotidiana. Y así, la piedra cobra nuevas posibilidades gracias a la riqueza colorida de las variedades del mármol mexicano utilizado por el escultor. Nonato, según se ha informado, heredó del maestro Sekigawa las piezas que se exhiben en el Macay.
Obra póstuma
Con respecto a Sekigawa, ya había expuesto antes en Yucatán y esta vez se recibe su trabajo en forma póstuma, ya que falleció apenas en 2011.
Su trabajo, de profunda expresividad orgánica, de notable poética, parece en ocasiones no ser resultado de la mano del hombre sino casi obra de la naturaleza, gracias a la combinación de texturas lisas y porosas, de ángulos repentinos y relieves suaves, como fruto de la erosión.
Los expositores ya han dicho que la piedra contiene una energía que atrapa al artista y lo lleva, lo conduce en el proceso de esculpir.
Sin embargo, ellos decidieron y eligieron un material de tipo ancestral: la piedra, que desde miles de años atrás ha convivido con el hombre y a punta de esfuerzo ha cedido bajo sus manos para convertirse en objeto transformado. Alma de piedraEn palabras de Erika Beatriz, cuyo texto acompaña la exposición, la colección Volumen inmanente “invita al espectador a cambiar la mirada en la escultura: la piedra ya no es rigidez sino forma y textura, estética y memoria de la esencia primitiva de la vida. Runa simbólica del corazón de la tierra y muestra del descubrimiento interior: así como el escenario se esconde detrás del telón, la belleza se descubre en el alma del objeto”.Y el alma de este conjunto de volúmenes es este “Volumen inmanente” e inseparable del trabajo escultórico; tres dimensiones que hoy se agrupan en tres propuestas visuales y un solo objetivo: rendir homenaje a la elocuencia de la forma a través de la eternidad de, en esta ocasión, la piedra mexicana.- María Teresa Mézquita Méndez

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