Artista creativa y versátil, forjadora de generaciones
Conocer y admirar el trabajo de Rebecca Horn (1944, Michelstadt, Alemania) es descubrir a una artista que va más allá de las formas para reinterpretar con gran seguridad y dominio de materiales sus manías y obsesiones, vivencias íntimas e históricas, y las insanas ataduras y prejuicios de la sociedad.
Agitadora de mentes y recuerdos, cada una de sus piezas nos perturba, lo mismo que nos encanta. Rebecca Hornes, considerada una de las artistas más creativas y versátiles de toda Europa, referente y mentora de nuevas generaciones de artistas.
En 1964 inicia sus estudios -prácticamente en secreto, ya que se encontraba estudiando Economía por imposición de su padre- en el Instituto de Arte de Hamburgo. Durante esa época realiza sus primeras esculturas en poliéster y fibra de vidrio. El alto grado de exposición e inhalación de los gases de estos materiales la llevan a enfermarse de gravedad y a permanecer recluida en un hospital durante todo un año, en el cual encuentra en el dibujo otra forma de comunicar sus emociones. Tras este episodio de vida, sus piezas exploran conceptos como la fragilidad y el aislamiento, trabaja con prótesis y vendas y desarrolla esculturas que presenta como extensiones del cuerpo femenino. Su trabajo se ve influenciado por su gusto por la poesía y por la utopía y fantasía presentes en la literatura de ciencia ficción.
Horn también incursiona en el cine y el performance. En 1970 crea Einhorn (Unicornio) una prótesis con un cuerno que colocó en el cuerpo de una amiga, que caminó durante doce horas en medio de un campo. El performance, que inició al amanecer, fue documentado por la artista y le valió una invitación para participar en Documenta 5, una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo y que se realiza en Kassel, Alemania.
Las plumas…
Tras su participación en Documenta 5, las plumas y las piezas mecánicas comienzan a aparecer en su obra. Realiza instalaciones para sitios específicos y se interesa en trabajar con espacios y objetos con una fuerte carga emocional e historia. La memoria del espacio juega el papel principal en su producción artística. Sus grandes piezas van de la mano de impecables bocetos, donde se distingue una fuerte precisión tecnológica.
El trabajo de Rebecca ha sido distinguido y reconocido con importantes premios y muestras retrospectivas de su obra. Pese a la fama, disfruta de la intimidad y el proceso de creación alejada de miradas inquietas. Su faceta como docente es poco conocida, pero muy importante, ya que ha aportado mucho no sólo a sus alumnos, si no también a su propia obra, como un ingrediente e intercambio continuo de creatividad.- Aída Barrera Pino

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