Las mujeres decentes de la 58

La prostitución ha sido una práctica satanizada, que no siempre ha sido considerada en la cabalidad de los numerosos aspectos que engloba. Hablo, entre tantas cosas, de razones de vida que orillan o fuerzan a la decisión de asumir dicho trabajo, a los problemas con el hampa policiaca, a la condición de servicio sexual y sentimental que no genera compromisos más allá del puro encuentro efímero y, sobre todo, a las circunstancias socio-económicas y emotivas de la familia de las prostitutas, que es el objetivo al que se dirige lo que de positivo tiene para ellas esta riesgosa y discriminada labor.

Fuentes: Globedia