Una tierra poética única

Una tierra poética única

La cerámica de Gustavo Pérez, en las salas 6 y 7

Hace aproximadamente dos años se presentó en el Palacio Cantón el libro “Breve introducción a la historia de la escultura en cerámica en México”, obra de la maestra Rosario Guillermo, editado por Conaculta y el entonces Instituto de Cultura de Yucatán, en el cual la escultora yucateca hace un recorrido desde las manifestaciones prehispánicas hasta la cerámica contemporánea, resalta la importancia de esta expresión artística en nuestro país y la necesidad de su mayor conocimiento, difusión y apoyo.

Cuando aborda autores contemporáneos, Rosario expresa sobre el maestro Gustavo Pérez que su cerámica proviene de las formas básicas de la alfarería pero, a la vez, “mediante su propuesta plástica, trasciende su condición de objetos funcionales, situándolas en el espacio de lo estético”.

Sus diseños, dice la escultora, son “de alcances estéticos apuntalados por una incuestionable erudición cerámica, sabiduría que no ha abandonado nunca las formas primarias de la vasija y las ha llevado a niveles de formas insuperadas por ningún otro ceramista”.

En efecto, el encuentro visual con la cerámica de Gustavo Pérez -realizada con la técnica de torno y gres y hoy expuesta en las salas 6 y 7 del Macay- es con amplia colección de vasijas, que sin embargo están muy distantes del recipiente ordinario o tradicional.

El universo de las vasijas de Gustavo Pérez parece reinventar un mundo propio de superficies y acabados, relieves, texturas, colorido y detalles en los que confluyen elementos y rasgos que configuran un lenguaje propio del que parece manar sutilmente la suma de influencias que han configurado su trayectoria desde tiempo atrás: de México a Holanda, Francia, Japón, Estados Unidos y Corea, más otros países europeos y algunos sudamericanos, su trayectoria es abundante en experiencias, estancias y exposiciones, en las cuales seguramente el maestro mexicano se ha aproximado a la insólita riqueza en arcillas pigmentos y materiales que el ceramista puede encontrar en todo el mundo, fruto de la antigüedad y nobleza de un material entrañable al ser humano desde muy antiguo.

El breve texto complementario de su exposición, sin firma, dice que a lo largo de su trayectoria el maestro Pérez ha desarrollado “series técnicamente bien diferenciadas que él mismo ha definido como: ‘forma abierta’, ‘el dibujo en la cerámica’, ‘heridas’, ‘cortes’, ‘reconstrucción’, ‘pliegues’ y ‘compresión’“. Quizá porque el contacto del escultor con la cerámica llega a ser de gran intimidad, quizá por la naturaleza orgánica del barro, al observar el trabajo del ceramista puede percibirse en él un encuentro cuidadoso y delicado con las arcillas, un indudable dominio técnico y también una búsqueda estética de particular resultado, porque algunas de sus piezas, de naturaleza orgánica y parecen rozar con el lirismo o el surrealismo abstracto sin incidir en ello en demasía. Es quizá una muy propia poética de alfarero que inventa su propio lenguaje, da vida a cada pieza y a través del proceso creativo y técnico la impregna de ese código y la deja hablar por sí misma.

En el Macay la exposición permanecerá hasta principios de enero, en las salas 6 y 7. Asimismo se puede saber más del maestro Gustavo Pérez en su sitio en internet www.reddelbarro.org/profile/GustavoPerez.-

María Teresa Mézquita Méndez

Fuentes: Diario de Yucatán