Materia dispuesta

Materia dispuesta

El 2012 fue un año muy movido para ORIGAMA. Durante nuestra participación en Affordable Art Fair México, tuvimos la oportunidad de conocer a la escultora francesa Claire Becker. Nos sentímos muy afortunados de que se haya acercado a nosotros y de la gran experiencia que nos regaló, que nos permitió sentir y vivir muy de cerca su arte y su proceso de creación. En enero y a propósito de su visita a la ciudad de Mérida –para formar parte de las exposiciones temporales del museo Macay– decidímos dedicar a Claire Becker la portada de la edición número 24 de ORIGAMA, además de publicar una interesante entrevista donde nos cuenta a detalle todo sobre su obra.

Aída Barrera: Cuéntanos acerca de tus inicios, ¿cómo das ese "salto" profesional de bailarina a escultora? Entiendo que tu formación abarcaba ambas disciplinas, pero ¿en qué momento te inclinas más por la escultura y las artes plásticas?
Claire Becker: Desde niña siempre tuve esta inquietud de la creación, pero no podía decidir en qué rama especializarme. Tomaba clases de música y de artes plásticas; pintaba sobre seda, pirogrababa madera, hacía muñecas de trapo, tejía suéteres y bufandas extrañas, quería ser ceramista, tejedora, escultora, pero también actriz, escritora, filósofa, y sobre todo, bailarina, cosa que me fue prohibida. Puede ser que por eso, un día después de ver un ballet contemporáneo, la añoranza por bailar fue tan fuerte que me hice la promesa de no vivir esta vida sin bailar. Cuando tuve la oportunidad, empecé a estudiar danza en secreto de mi familia. Esto me llevó a los pocos años a conseguir una beca en la ciudad de Nueva York, y en esa ciudad me quedé 10 años! Al mismo tiempo que bailaba, pintaba; era un buen equilibrio. La escultura regresó a mi de manera discreta primero, y luego con gran fuerza. Por aparente azar de la vida, un día un amigo puso en mis manos un par de herramientas de dentista y un trozo de cera, y creé en este momento mi primera joya. Me fascinó tanto el resultado que me dediqué algunos años a la joyería, luego mi producción creció un poco en dimensiones al crear todo una serie de juegos de ajedrez, todo esto mientras seguía bailando. Pero la danza te esclaviza, te lastima y te puede olvidar en cualquier momento; es un amor muy apasionado y satisfactorio pero efímero a pesar de los largos años de entrega total. En estos años, añoraba sentirme más libre, desasociar mi creación de mi propio cuerpo, que sufría de algunas heridas obstinadas. Un día, encontré en la catedral Saint John the Divine, en Nueva York, un taller de escultura monumental, y supe en ese momento que era la solución perfecta para mi. Plasmar en un material duradero lo que me gustaba de la danza: la búsqueda del movimiento en armonía, ahora con el reto de hacer que la materia inerte pudiera transmitir algo de la energía vital. Para mi esto era una afirmación de la naturaleza espiritual de la creación, quería reconciliar la materia con el espíritu, o sea, al hombre consigo mismo. Mi relación con la escultura es más madura, más profunda en el sentido que va de la mano con mi desarrollo espiritual.

AB:¿Cuáles son los conceptos y referentes que más influyen en tu obra?
CB: Desde mis inicios hace ya más de 15 años, mi obra ha transformado mucho, sin embargo, mi motor de creación no ha cambiado: Comprender que la vida humana es básicamente una experiencia para conducirnos a la felicidad, la paz y la armonía interior. Este tema se ha ampliado a la crítica de la vida cotidiana con su lucha ciega por encontrar la felicidad, la seguridad y la prosperidad en este mundo en el que prevalecen el egoísmo, la violencia y el engaño. Mi obra se ha vuelto más conceptual, más provocativa, pero siempre con humor. Cuando puedes reír de ti mismo en el espejo, se produce un desapego que te ayuda a aceptar una mirada distinta, como una invitación a cambiar. Esto es fundamental en mi obra.

AB: ¿Cómo evoluciona tu escultura? ¿Planeas y trabajas sobre series completas o son piezas que luego forman un todo?
CB: Es un misterio, puede llegar una idea en cualquier momento y de cualquier forma, incluso por error o por fracaso de algo que te lleva a explorar posibilidades nuevas. Siempre trato de ser abierta al diálogo con la obra en proceso, que a veces rebasa lo planeado, y esto es muy emocionante pero también aterrador, porque no tengo fórmula para crear, y nunca sé si algo nuevo, o por lo menos bueno, me va volver a suceder. Por otro lado, tengo notas de ideas para proyectos futuros cuya producción llenaría muchos años... Lo que es cierto es que, al profundizar una idea, un concepto, llegan nuevas ideas de obras y así se forman series completas, con un eje conceptual determinado, y características visuales afines. Y, como te decía anteriormente, existe en mi trabajo una constante relación entre materia y espíritu, lo intangible en lo tangible, que le da su forma y su valor. Podría decir que tengo básicamente dos formas de trabajar, que dan resultados bastantes diferentes aunque siempre se entretejen. Por un lado, no se me quita esta inquietud casi instintiva de amasar materia hasta infundirle propiedades de un orden más elevado, una energía vital asociada a la consciencia, que no deja de comunicar algo más allá de la forma misma. Cuando trabajo así, siento que juego con la luz y la sombra, el equilibrio y el desequilibrio, la abstracción en la figuración, la sensualidad en la plenitud de los volúmenes. Por otro lado, las obras más conceptuales nacen de una reflexión, son más intelectuales y más lúdicas, sin embargo cada uno de sus componentes escultóricos que pasa por mis manos tiene algo de las características que te acabo de describir.

AB: ¿Existe un trabajo de bocetaje o la construcción de modelos a escala durante tu proceso creativo?
CB: Casi nunca hago bocetos, y si los hago, son muy básicos, unos garabatos rápidos solamente para no olvidar una idea. Como soy impulsiva para crear, lo hago a pequeña escala, para llegar rápidamente a un resultado. Sin embargo, este resultado es solamente el inicio de una larga conversación con la forma encontrada – diría las formas encontradas– ya que cada ángulo cuenta por si solo. Me puede llevar meses de una relación intermitente, un dialogo a veces casi místico, hasta que se conforma en un todo del que no puedo cambiar nada más, un movimiento ininterrumpido y contenido a la vez. Una vez que existe la obra a pequeña escala, me puede decir cuáles son las opciones para su formato final, muy grande o más íntimo, a veces las dos opciones.

AB:¿Cómo seleccionas materiales y colores?
CB: Escojo los materiales según el efecto deseado en mis obras. Por ejemplo, en la serie de Agridulces y Amarguras que trata de despertar en el espectador los deseos de tocar e incluso comer las piezas, trabaje principalmente con la resina poliéster, justamente por su capacidad de emular otros materiales, como los dulces, el chocolate, la piel, el agua, etc. El reto es encontrar el color y el punto de pulido que producen estos efectos. Hay piezas en las que combino muchos materiales, incluso utilizo mucho el texto corto como un elemento intrínseco a la obra. Trabajo también mucho con el yeso, cuya blancura deja lucir las formas y no esconde defectos, y porque es un material con el que se puede trabajar directamente sobre el cuerpo humano.
Pero mi material predilecto es el bronce, porque me permite crear con una gran libertad e interviene después de haber terminado mi parte como escultor. También me gusta porque siendo un material tan frío, trabajado por manos expertas se complace en respetar la calidez y la sensualidad de una obra. Además, es el material ideal para el gran formato y la conservación de las obras al aire libre. En mi nueva serie Materia Dispuesta, decidí sin embargo el acabado de pintura automotriz brillante de colores muy vivos que se le puede dar a la fibra de vidrio. Un twist para una serie que retoma el concepto más clásico de la escultura como bulto redondo.

AB: ¿Hablando de retos, ¿qué es lo más desafiante de la escultura monumental?
CB: A veces cuando ha pasado mucho tiempo antes de agrandar una obra, es difícil hasta para mi volver a entender cómo las curvas se forman en el espacio para tener múltiples vistas. Por ejemplo, una curva vista desde cierto ángulo puede ser también una recta y una curva invertida en otros ángulos. Perderle el miedo a las dimensiones me ha tomado tiempo, pues empecé por hacer piezas de formato muy pequeño y para verlas grandes como me imaginaba debían de ser, yo me hacía muy pequeña! Es un miedo extraño, como si no tuviera derecho de tomar mucho espacio, pero lo estoy superando al disociarme de mi propia creación. Seguramente tiene que ver con aceptar que, una vez hechas, ya no tengo poder sobre las esculturas, ¡ni siquiera para moverlas!

AB: Platícanos acerca de las piezas que presentas durante este primer trimestre del año en el MACAY.
CB: Estoy presentando una selección de esculturas importantes de diversos momentos y series, que permiten descubrir los hilos conductores del discurso de mi obra.
La exposición toma el nombre de mi más reciente serie titulada Materia Dispuesta. Presento tres piezas que definen perfectamente el concepto y estilo de toda la serie. Estas piezas tienen formas y energías que evocan las volutas, el contraste, el dinamismo y la exaltación, elementos esenciales del barroco que absorbí del ambiente que me rodeó de joven en París y Estrasburgo, reinterpretados de manera minimalista y abstracta con materiales y técnicas actuales. Esta serie trata de cierta mística “envuelta” en los drapeados abstractos y contiene poemas, que nacieron de un diálogo íntimo con las obras al momento de crearlas.
En la siguiente selección de la serie llamada Exuberancias de la luna los casi cuerpos geométricos se interpretan como formas humanas con una fuerte carga de sensualidad, gracias a las sinuosidades de las líneas y en ciertos casos fragmentos corporales muy realistas integrados (pezones, orejas, ombligos). Se trata de cuerpos cuyas líneas están depuradas y llevadas hacia lo abstracto, refiriéndose a lo femenino mas allá de su físico.
La esfera, como forma llevada a su máximo de plenitud, y el elemento de la boca son muy presentes en la exposición. Presento una selección de la serie de fotografías Superlativo, en la que retrate mis modelos con sus propias bocas esculpidas casi 10 veces su tamaño, y que ahora son parte de la obra de gran formato “El aire que respiramos”, que conjunta estos dos elementos, la esfera y la boca.
Otro grupo de piezas seleccionadas proviene de la serie Agridulces y amarguras donde elementos corporales (bocas, vulvas, orejas) quedan integrados a formas esculpidas que imitan objetos de juego o golosinas, como para recordarnos de manera lúdica nuestros apegos a ellos.
Algunas piezas de mi producción llegaron a jugar un papel importante en el desarrollo de nuevas series, como es el caso de Bbla, que me llevó a concebir la serie de los dados de Agridulces y amarguras. Entre series, hay una evolución sutil que no se dio necesariamente en el tiempo pero que gracias a esta invitación del museo MACAY se hace evidente al permitir desplegar una buena muestra de mi obra en un espacio tan generoso.

AB: Durante los montajes para tus exposiciones y en el caso específico de lo que presentarás en el MACAY, ¿cuál es tu participación, qué tanto te involucras en estos procesos?
CB: Me involucro bastante en el montaje de mis exposiciones, porque las pienso como un viaje en el que el espectador va descubriendo las obras en un orden establecido. Claro, el espacio mismo pide que se adapte la museografía, pero trato de que el guión general no se pierda, y que haya una progresión en la temática. En el caso del MACAY, el espacio es muy amplio, y estoy planeando dividir el espacio y permitir al espectador descubrir las obras de diferentes maneras según el circuito que va escoger, porque la selección de obra que hice permite esta multiplicidad de experiencia.

AB:¿Cuáles son los espacios que más disfrutas para tu obra?
CB: Estuve exponiendo en un espacio público del centro histórico de la ciudad de México, en la Plaza Juárez, y la experiencia de sorprender el pasante con obras que lo invitan a disfrutar un momento privilegiado, es algo que me resulta muy grato. Sobre todo cuando muchos responden a esta invitación, y se toman el tiempo de ver las esculturas con atención, incluso jugar con ellas.
Creo que el propósito del arte público es permitir este respiro de la vida cotidiana, y creo que mis obras se prestan mucho a esto. Me encantaría que más de mis obras estén en espacios públicos.

AB: ¿Qué interés pueden representar para los coleccionistas y amantes del arte la obra de Claire Becker?
CB: Te podría decir que en una, van a tener cien, porque con cada ángulo, cada cambio de luz, pero también cada cambio de estado de ánimo, se descubre algo nuevo. Pero diría mejor que son obras que, al convivir con ellas, revelan poco a poco de si mismas, e invitan a la paz interior, al regocijo por la vida, y seguramente algo más personal para cada quien.

AB: Crees que los jóvenes y nuevos coleccionistas pueden acceder al arte que produces o está perfilado a un tipo específico de comprador?
CB: La mejor satisfacción que he tenido es el darme cuenta que mi obra despierta el interés tanto de los jóvenes, incluso de los niños, como de personas mayores, tanto de los que no son conocedores de arte como de los que lo son. No creo que se necesite un perfil particular para comprar obra mía, sobre todo que es bastante variada, entonces tampoco es necesario que te guste toda la obra que produzco para que te conquiste una en particular, o más bien una serie. Lo que importa es que quien compra se siente conmovido porque la obra responde a su sensibilidad artística, sea más por el lado sensual, o por el lado humorístico, poético o espiritual.

AB: ¿Cómo te sientes respecto a la aceptación de tu trabajo en México?
CB: Estoy muy agradecida.

AB: ¿Planes a futuro?
CB: ¡Muchos! Tengo varias invitaciones para que gran parte de la obra de la exposición del MACAY se lleve a otros espacios públicos, lo que como te comentaba hace un rato, me agrada mucho. Quiero dedicar este año a desarrollar la serie de Materia Dispuesta hasta que sea lo suficientemente completa para exponerse por sí sola. Y espero encontrar el tiempo para dedicarme también a concretar, entre 2013 y sobre todo 2014, otro proyecto muy importante para mí y que estoy desarrollando desde hace 5 años: La serie Endangered Specie (Especie en peligro de extinción).

AB: ¿Te gustaría agregar algo más, algún mensaje para nuestros lectores?
CB: Les agradezco por haber leído esta entrevista y los invito a conocer más de mi obra y próximos eventos en clairebecker.com en donde encontrarán también cómo comunicarse conmigo. Estoy muy agradecida por esta oportunidad de exponer en Mérida, y por el apoyo que he recibido de parte de Air France, La Alianza Francesa de Mérida, la fundición NELECO y Arts and Marketing y de parte del museo MACAY. 

Fuentes: Origama