El legado multidisciplinario de un artista de vanguardia

El legado multidisciplinario de un artista de vanguardia

Visita la selección de 40 obras de Shusaku Arakawa

Mi primer contacto con el trabajo de Shusaku Arakawa fue a través de la arquitectura. A mis manos había llegado uno de los muchos proyectos que realizó en colaboración con Madeline Gins, quien fuera su pareja desde 1963 y por quien el artista incursionó en la arquitectura. Formas complejas, geometrías ordenadas, progresivas, que armonizaban de manera perfecta con la carga poética que eran capaces de expresar.

No pasó mucho tiempo antes de que tomara la computadora y comenzara a navegar por internet buscando pistas que me ayudaran a conocer más acerca de este artista japonés.

Cuando leí que había estudiado medicina y matemáticas no me pareció nada raro, los japoneses son así, siempre interesados en el cuerpo y en los misterios de la mente, conectados con su lado espiritual, pero lo suficientemente conscientes y meticulosos como para no perder de vista la realidad y siempre mantenerse en equilibrio.

Por supuesto que Arakawa también estudió arte, y lo hizo en la Universidad de Arte Musashino en Tokio. Su primera exposición individual la realizó en esa misma ciudad en 1958, en el Museo Nacional de Arte Moderno.

Con antecedentes como el expresionismo abstracto de posguerra, Arakawa se unió a un grupo de neodadaistas con los que buscaría acercar el arte a la sociedad. Trabajaban con objetos de uso cotidiano, reciclados, imágenes y escenas familiares, fácilmente reconocibles.

Su intención de usar el arte como acciones de protesta y denuncia a través de controversiales performances, agitan mentes y provocan gran revuelo en Tokio, por lo que el artista decide trasladarse a Nueva York en 1961.

Fue hasta poeta

Además de los performances, la obra de Arakawa incluye pintura, escultura, fotografía, arquitectura, poesía e incluso cine; toda ella fuertemente ligada al hombre, a su relación y evolución en respuesta al ambiente, a su cultura, a sus costumbres, siempre bajo la lupa analítica y científica del artista.

Hace tres años, en mayo de 2010, el artista falleció en “la ciudad de los rascacielos”, su legado es impresionante y multidisciplinar y actualmente en el Macay tenemos el privilegio de conocer parte de él. Las salas seis y siete del museo, albergan una selección de 40 obras que corresponden a una edición realizada por la Marian Goodman Gallery de Nueva York, que incluye litografías, serigrafías, grabado, aguatinta, impresión a mano y dibujo.

Siéntanse curiosos y visiten el museo para conocer la visión de un artista de vanguardia, y también ¿por qué no? naveguen un poco por la red, los proyectos de arquitectura de la mancuerna Arakawa y Gins son realmente fabulosos, además el saber que son producto de fusiones transdisciplinarias, abren más el apetito y enriquecen el deleite visual.

Experimentos arquitectónicos en los que participan biólogos, neurólogos, físicos cuánticos y médicos.

Shusaku Arakawa tiene aún mucho que contar y el Macay nos trae a la memoria a este gran artista, quien por cierto fue el primer japonés en exponer de manera individual en el museo Guggenheim de Nueva York. Dato curioso, cuando llego a esta gran metrópoli, solo traía 14 dólares en el bolsillo y el número telefónico de Marcel Duchamp.- Aída Barrera Pino

Fuentes: Diario de Yucatán, Origama