Un mundo insospechado

Un mundo insospechado

Destaca Alfredo Castañeda por su gran imaginación

El Macay en la cultura

Surrealista, simbólico, enigmático, el trabajo de Alfredo Castañeda parece convocar a figuras de la imaginación del espectador, quien con su mirada reconstruye estas imágenes fantásticas.

En ellas se repite numerosas veces el mismo rostro del artista: todos son él y él -atormentado, aislado, gozoso, silente- es el recurrente de ese todo. Es una invitación a su mundo interior hecho público, pero no redimido del misterio.

En la sala 1 del Macay, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presenta una colección de 19 trabajos del pintor mexicano Castañeda (1938-2010) que lleva el título “Dimensiones insospechadas” y que desde la puerta de entrada remite a la imaginación del espectador a todo lo no imaginado, todo lo situado más allá de cualquier suspicacia posible. lo “insospechado”. Estructuralmente, la obra de Castañeda sigue pautas clásicas y emplea técnicas tradicionales, como el óleo sobre lienzo y la litografía sobre papel.

Su trabajo, según la autora de la hoja de sala, Julieta Susana Ruiz Montes, se ha situado como seguidor del movimiento surrealista; sin embargo, subraya, su obra va más allá de las clasificaciones, ya que acerca al espectador al mundo del autor y a su experiencia vital, además de mostrar a los personajes que pueblan su universo y entre los que destaca él mismo, muchas veces autorretratado, en un proceso estético de perenne introspección.

Frente a los cuadros de Castañeda seguramente el espectador se llenará de preguntas: ¿Por qué se cubre el cuerpo de fotos y postales? ¿Por qué se exhibe atormentado y desnudo, como un contorsionista imposible? ¿Por qué rasga y duplica su rostro en ese medallón de nostálgica y ficticia vejez? ¿Por qué anuncia ese parto alucinante en el cual él mismo se expulsa al mundo? Desde reminiscencias del pasado hasta alusiones a la fantasía, a las leyendas, a carteles que hoy llamarían “vintage”, a lo rasgado y descolorido pero aún sobreviviente, las imágenes inesperadas (insospechadas, repetimos una vez más) se suceden en los lienzos de este maestro cuyo trabajo parece contener un soterrado mensaje de búsqueda infinita a través de una dialéctica continua de introspección y revelación. como abstraerse y luego mostrarse, y luego volver de nuevo al interior.

Alfredo Castañeda (ciudad de México 1938-España 2010) comenzó sus estudios de pintura a los 12 años con su tío materno J. Ignacio Iturbide, de 1950 a 1954. Asimismo, estudió Arquitectura de 1956 a 1962 en la Universidad Nacional Autónoma de México -se tituló de arquitecto en 1964-, lapso en el que también viajó por España, Francia y Portugal. Durante una década combinó el trabajo arquitectónico con la pintura, pero a partir de 1971 se dedicó de tiempo completo a la pintura hasta su muerte.

En 1990 celebró dos décadas en la plástica con la presentación de la exposición y su monografía “Que 20 años no es nada”. En 1983 hizo una primera muestra individual en Estados Unidos, en la galería Mary-Anne Martin/Fine Art, que desde entonces lo representó en ese país. Expuso en México, Estados Unidos y España. Su obra permanecerá en exposición hasta abril.- María Teresa Mézquita Méndez

Fuentes: Diario de Yucatán