El público sentirá hoy "La mirada de las piedras"
Así como hay hombres que cazan insectos o que se pasan horas avistando aves para descubrir su canto, también hay otros que prefieren buscar piedras, y Antonio Chemor es uno de ellos.
“Yo encuentro piedras en el camino, en el monte, el campo o incluso la ciudad, las tomo y las intervengo con la técnica de talla directa, a veces parto de un boceto otras veces no porque es el fragmento el que dicta”, dice el escultor, uno de los artistas que participa en las exposiciones trimestrales del museo “Fernando García Ponce” Macay.
El maestro, quien se inició en la talla directa hace apenas unos nueve años, presenta 11 piezas bajo el título “La mirada de las piedras”, título que eligió a sugerencia de su amigo el poeta Luis Verdejo, quien hizo el texto de sala.
“Se llama ‘La mirada de las piedras’ porque para Luis Verdejo las esculturas de Antonio Chemor, además de que hablan, también pretenden dirigir una mirada al espectador”, indica el maestro en entrevista con el Diario para hablar de sus obras realizadas principalmente en basalto y materiales que los geólogos llaman de origen metamórfico, que pueden ser de origen volcánico o sedimentario.
El trabajo es una pequeña muestra de un acervo mayor, la mayoría de las cuales se encuentra en colecciones privadas y otras galerías. “Las piezas son trabajos en distintos tipos de roca, la mayoría se trata de basalto de distintas texturas, formaciones, algunos más cerrados, otros más suaves y otros más duros”, explica, tras comentar que él se sentiría contento de que su trabajo de la sensación de que está mirando.
“Estaría muy contento si el espectador, al darle la vuelta a la pieza, al rodearla y mirarla detenidamente, se quedara con esa sensación de que la piedra también le está mirando a él. No sólo que el espectador mire, sino que la piedra tome en cierto momento revancha y también mire al espectador”.
“Yo no pretendo nada, en el sentido de querer significar algo, en la muestra hay algo de juego o un entrejuego de formas, de siluetas, de espacios y por lo tanto de sombras, eso es lo que yo pretendo: generar estos juegos”.
Añade que en el trabajo escultórico la mitad lo da la piedra, la otra mitad lo da la luz. “El artista aporta la selección del fragmento y la manera como lo interviene, por el otro lado está el espectador que es quien tienen que aportar otra parte”, indica el maestro para quien la escultura es un juego de formas, siluetas, espacios y sombras.- Jorge Iván Canul Ek

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