Arne Quinze y sus instalaciones toman las calles
Ya sea en el espacio público, dentro de un contenedor, en un cuadro, experimentando con madera o con acero, el arte de Arne Quinze (Bélgica, 1971) no pasa desapercibido.
Quinze abandona la escuela de arte en los ochentas para dedicarse de lleno al grafiti. Interesado en la transformación de los espacios y el factor sorpresa, su trabajo evoluciona sorprendentemente. Arriesgado y siempre pendiente de las normas y sistemas, para como él mismo dice “poder evitarlas”, ha logrado convertirse en referente y parteaguas en la concepción del arte en el espacio público a través de instalaciones y esculturas.
Arne Quinze es autor de impresionantes instalaciones que seguramente ya has visto en alguna publicación (por ejemplo, “Red Beacon”, 2010 o “The Sequence”, 2008), en llamativo color rojo, que se apodera de calles y edificios, interviniendo y jugando de manera caótica y, a la vez, en perfecta armonía y comunicación con espacio y transeúnte. Se trata de miles de piezas de madera, muchas de ellas recicladas, que parecieran cobrar vida y reproducirse a paso acelerado, como esas imágenes futuristas donde el virus se propaga, atrapándonos entre sus redes.
Todo comienza con la idea y un boceto, mucho cálculo y estudio estructural, y la construcción a escala de cada pieza.
El trabajo de Arne también está relacionado con tendencias actuales, como el arte colaborativo. Para llevar al espacio público sus instalaciones intervienen ingenieros, arquitectos, desarrolladores urbanos, diseñadores gráficos e industriales, escultores, artistas visuales, iluminadores y pintores. En el canal de videos youtube.com/QuinzeArne puedes ver a detalle los procesos del artista; con el poder de la cámara rápida en tres minutos nos volvemos testigos de toda la maquinaria necesaria para lograr montar estructuras de esas dimensiones, la cantidad de hombres trabajando, las horas y días invertidos.
Las instalaciones de este artista han aparecido en muchas partes del mundo: Bélgica (“The Sequence”, 2008), Alemania (“The Traveller”, 2009), Francia (“Camille”, 2010), Líbano (“The Visitor”, 2009), China (“Red Beacon”, 2010), Estados Unidos (“Timegate”, 2006), entre muchas otras. Parte de las investigaciones y trabajo de Quinze se centra en las relaciones humanas, en el socialismo utópico, en la voluntad y el poder de la comunicación. En la evolución de las sociedades a partir de la interacción con el crecimiento y desarrollo urbano, sus consecuencias y repercusiones. El arte de Arne Quinze abre un complejo abanico de infinitas lecturas que llevan a reflexionar sobre tiempo, movimiento, velocidad, transformación, comunicación, equilibrio, armonía, secuencias, soporte, necesidad y la lista continúa.
Gran parte de su obra es efímera, pero también existen piezas que se apoderan del espacio durante largos períodos que incluyen años, o totalmente permanentes, como “Rock Strangers”, una serie de gigantescas rocas de acero, pintadas de brillante color rojo, situadas a lo largo del paseo marítimo de Ostende en la costa belga. Para conocer más sobre este artista, visita la página arnequinze.com.- Aída Barrera Pino

Traductor