La crudeza de la guerra ha permeado el imaginario de muchos de los artistas de mayor reconocimiento en el mundo. Transformar crudas experiencias personales en arte puede incluso ir más allá de la memoria reinterpretando realidades en una búsqueda que trasciende la estética para analizar contextos sociales y condiciones históricas. Sobreponerse a la tragedia, abrir espacio a la catarsis y, como hilo conductor, el arte.
Magdalena Abakanowicz es una artista polaca que desde los nueve años vivió experiencias dramáticas que transformaron su contexto y la historia misma.
En 1939 los alemanes invadieron Polonia, lo que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial. De raíces aristocráticas, Magdalena pertenecía a una familia de terratenientes que se vieron envueltos en peligros extremos, por los que incluso su madre perdió el brazo derecho a consecuencia de una herida de bala. La destrucción y la muerte se abrieron camino y la familia de la artista buscó refugio en los alrededores de Varsovia.
Una vez concluida la guerra y despojados de todas sus propiedades y recursos, junto con su familia y partiendo de cero, inició una nueva vida en Tczew, una ciudad en el norte de Polonia. En 1954, Magdalena se diplomó en la Academia de Bellas Artes de Varsovia. En la Academia también aprendió sobre diseño textil, tejido y técnicas artesanales para impresión y diseño de fibra, lo que la llevó a trabajar en piezas que recuperaban materiales pertenecientes al pasado preindustrial, flexibles y manipulables. Trabajó sobre todo con fibras naturales y muy especialmente con el sisal, fibra que guarda estrecha relación con el henequén, ya que ambas provienen del mismo género de planta y comparten su origen geográfico: la Península de Yucatán.
El trabajo de Magdalena marcó tendencia y comenzó a cobrar fama junto a otras artistas cobijadas por el feminismo emergente (aunque ella nunca se identificó con la corriente feminista); era la década de los sesenta y destacaba sobre todo la incorporación de materiales considerados como no artísticos y un trabajo cercano a las técnicas artesanales, lo que influenciaría el rompimiento de jerarquías que anteriormente consideraban inferiores a los artistas que empleaban recursos propios de las artesanías.Las primeras obras de Magdalena no guardaban relación directa con el pasado reciente de la guerra, eran estructuras tejidas de grandes dimensiones, inspiradas en la naturaleza y en su propia humanidad; la crítica polaca les dio el nombre de “abakanes”, el cual posteriormente la propia artista adoptaría para sus piezas.
Quería escapar de las categorías artísticas imperantes y su forma de hacerlo fue creando enormes esculturas difíciles de clasificar; los abakanes eran tejidos fuertes, eróticos, de materia blanda y orgánica, capaces de producir movimiento pese a su gran tamaño y peso.
En los años 80, la artista produjo un cambio radical en su obra, comenzó a fundir piezas en bronce. Trabajando con este material dotó de nuevo significado a sus esculturas, igual de fuertes y monumentales, pero ahora perdurables en el tiempo. Constantes en su trabajo son las figuras humanas tridimensionales. En un devenir trágico vemos figuras diseccionadas, moldeadas individualmente por las manos de la artista, con una presencia única pese a visualmente aparentar uniformidad.
A pesar de que la gran mayoría de sus esculturas no posee material explícito de la experiencia en la guerra, sí se perciben las emociones de la artista al respecto, la monumentalidad como refugio, grandes texturas textiles en las que busca ocultamiento entre raíces, árboles y paisajes boscosos, la repetición y las multitudes, enfrentar al hombre con el hombre, los cuerpos que lo mismo pueden verse como caparazones.- Aída Barrera Pino
De un vistazo
Vulnerabilidad
La curiosidad interdisciplinaria de Magdalena Abakanowicz la llevó a profundizar en la naturaleza; en esa búsqueda encontró inspiración en la biología, el universo y el cuerpo humano. La vulnerabilidad del ser humano fue un tema recurrente incluso en los materiales empleados.
En internet
Más sobre la artista en http://www.abakanowicz.art.pl.
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Su arte, refugio de emociones

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