La construcción de la modernidad a la vista de todos
El último trimestre de este 2014 cierra con interesantes exposiciones en el Museo Fernando García Ponce Macay. Visita obligada para estudiosos y amantes de la arquitectura, la exposición temporal que ocupa actualmente ocho de las salas del museo: “Arquitectura en México, 1900-2010. La construcción de la modernidad. Obras, diseño, arte y pensamiento”.
Un recorrido por 110 años, en los que la arquitectura se vuelve testigo, cómplice y relator de la transformación ideológica e histórica de México. Maquetas, fotografías, dibujos, pinturas, esculturas, impresos, publicaciones, mobiliario, vídeos, documentales. los formatos son tan amplios y variados como el panorama que la exposición busca ofrecer al visitante.
Estructurada en orden cronológico, la exhibición abarca seis períodos con lo más representativo de la arquitectura mexicana: Los inicios (1900-1924), Primera modernidad (1925-1939), Período heroico (1940-1968), Nueva monumentalidad (1969-1989), Fin de siglo (1990-1999) y Primera década del siglo XXI (2000-2010).
En la columna de hoy, abordaremos brevemente algunas de las impresiones y contenidos de las primeras tres salas destinadas a esta exposición.
La sala 6 da la bienvenida a este recorrido histórico, donde se descubren impresionantes maquetas. De particular atención, el Palacio Federal Legislativo. Recordemos que a finales del siglo XIX, durante el porfiriato, la arquitectura respondía a una estética monumental con una visión de concentración de poder en una sola persona (la figura del presidente), que pretendía seguir un discurso modernista europeo, principalmente siguiendo el modelo francés. Muchos de los proyectos y obras que se construyeron en esa época, como lo fue el Palacio de Bellas Artes, fueron sometidos a concurso y desarrollados por arquitectos europeos. El impresionante proyecto del Palacio Federal Legislativo (abarcaba más de 14,000 metros cuadrados), era obra del arquitecto francés Émile Bernard y comenzó a construirse en 1906; en la sala del museo, podemos ver no solo la maqueta si no también fotografías, una de ellas tomada por Guillermo Kahlo, padre de Frida Kahlo, que evidencia las proporciones, majestuosidad y visión de ese momento histórico. La construcción del Palacio Federal Legislativo fue interrumpida al estallar la Revolución, al término de la misma, Émile Bernard intentó retomar el proyecto, pero falleció antes de lograrlo. La estructura metálica hasta ese momento construida, y que hoy conocemos como Monumento a la Revolución Mexicana, permaneció varias décadas abandonada, hasta que el arquitecto Carlos Obregón Santacilla desarrollo un nuevo proyecto, en el cual reinterpretó la estructura y los espacios, dotándolos de un nuevo significado, al cual corresponde en la actualidad. Muebles de la época, fotografías y planos urbanos, transmiten en las siguientes salas, la transición de la monumentalidad, donde la arquitectura respondía a las necesidadesde la clase privilegiada, que buscaba reflejar el lujo y la moda europea, con reminiscencias del Art Nouveaue interpretaciones de esta corriente incluyendo elementos y símbolos mexicanos,a una nueva etapa, donde se buscaba exacerbar el patriotismo y la igualdad social.
Proyectos de unos jóvenes Juan O’Gorman y Juan Legarreta, que con sus propuestas rompían los esquemas conservadores establecidos y posicionaban la arquitectura funcionalista, defendiendo ideas donde la forma es determinada por la función y la función es determinada por la necesidad. Trabajan en la reducción de costos y en la optimización de los materiales, buscando la compatibilidad entre los atributos culturales del pueblo mexicano y la arquitectura moderna, así como también la integración de la arquitectura con el entorno natural que ocupa. Una vez más fotografías y maquetas nos recuerdan esta época a través de proyectos como una de las primeras construcciones funcionalistas de Latinoamérica, la Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, del arquitecto Juan O’Gorman.
Con el funcionalismo se revisan estudios de planeación urbanística, surgen proyectos que contribuyen al desarrollo de la educación, espacios para el cuidado de la salud y viviendas para la clase obrera.A principios del siglo XX las escuelas, facultades y edificios administrativos de la Universidad Nacional estaban concentrados en el centro de la Ciudad de México, sin guardar ningún tipo de conexión. Durante el gobierno del presidente Emilio Portes Gil, la Universidad obtuvo su autonomía, fue también durante este periodo de gobierno, que se obtuvo la autorización para la construcción de Ciudad Universitaria. Qué mejor forma de reflejar el espíritu que prevalecía en esa época de dotar de educación al mayor número de mexicanos, las aulas construidas fueron planeadas para recibir a más de 150 estudiantes por aula; casi mil edificios integran actualmente Ciudad Universitaria, donde 138 de ellos son bibliotecas. Por otra parte en este proyecto estaban participando los artistas y arquitectos más importantes del momento, la extensión de construcción original era de dos millones de metros cuadrados, pero actualmente abarca más de tres millones.
La arquitectura tiene mucho que contar, y sin duda esta exposición, que el Museo Fernando García Ponce – Macay en colaboración con el Banco Nacional de México, a través de Fomento Cultural Banamex, A.C., el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto de Historia y Museos de Yucatán; traen para nosotros, es una oportunidad que se debe valorar, visitando el museo.- Aída Barrera Pino

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