El trabajo de ese país se condensa en salas del museo
Años de tradición e historia han llegado a nosotros gracias a diferentes técnicas de reproducción gráfica.
El acercamiento de los artistas al descubrimiento y exploración de sus infinitas posibilidades para el arte nos ha permitido conocer obras que buscan preservar la pureza técnica y artesanal; mientras otras, más atrevidas, están dispuestas a experimentar con nuevos discursos plásticos, soportes, materiales y recursos tecnológicos y mecánicos.
Las guerras y los diferentes contextos históricos mermaron hasta cierto punto la popularidad del grabado y la gráfica se fue abriendo camino con nuevas posibilidades de creación para los artistas.
Supuestos que predecían la desaparición del grabado pronosticaban un futuro glorioso para la gráfica que vendría a ocupar su lugar; lo cierto fue que, lejos de hacer desaparecer uno a otro, en los procesos creativos se fueron complementando.
Bajo la premisa “no importa el medio sino el mensaje”, artistas contemporáneos retoman técnicas tradicionales, incorporando a su vez procedimientos novedosos, con la intención de mantener vigentes la riqueza cultural e histórica detrás de cada medio.
En Uruguay, un grupo de artistas trabaja en un proyecto a través del cual buscan aportar a la recuperación de la tradición del grabado uruguayo y la utilización de técnicas gráficas. En este proyecto participan instituciones, docentes, artistas de reconocida trayectoria y artistas emergentes. De él se han derivado talleres, encuentros y exposiciones, realizados a lo largo de los últimos años.
Durante el último trimestre de exposiciones, que el Museo Fernando García Ponce-Macay presentó, llegó a Mérida la exposición “La gráfica de Uruguay y su historia”, de la mano del coordinador de la muestra, el artista Juan Cano, quien también participa en la exposición.
Cinco salas del museo cobijan la obra de 18 artistas uruguayos, que de un vistazo rápido pero enriquecedor nos permiten conocer la variedad de técnicas, estilos y soportes que se han abierto camino a partir de la ruptura entre la técnica tradicional y los nuevos procesos que dieron origen a la gráfica.
Punta seca sobre acrílico, monotipia sobre vinilo o rollos de papel, grabados calcográficos y xilografías sobre placas de MDF, impresión digital con aguafuerte, gofrado sobre papel amate bordado con hilo de algodón, aguafuertes sobre hierro y zinc, aguafuerte y hayter sobre hierro impreso en seda, serigrafías sobre plexiglás, vidrio o mezcladas con collage sobre PVC, grabados intervenidos con insectos disecados y objetos de uso cotidiano son algunas de las técnicas que encontramos a lo largo de esta exposición.
Como cuadro, videoproyección, escultura o instalación. Montados sobre las paredes, sobre un restirador o un soporte modular, suspendidos en el aire. Con temas tan variados como la cultura mestiza uruguaya, la mujer, la belleza, el agua, la luz, la naturaleza, rituales, oficios y saberes, héroes reales y compañeros fantásticos o incluso un cúmulo de recuerdos y memorias personales.
En la sala 1 se encuentran Diego Bertorelli, Juan Cano, Eloísa Ibarra y Elisa Ríos. En la sala 2, Rimer Cardillo, Eduardo Pincho Casanova y Claudia Ganzo. En la sala 3, Enrique Badaró, Pedro “Pichín” Peralta y Elián Stolarsky. En la sala 4, Claudia Anselmi, Rosa Barragán, Gerardo Farber, Gabriel Lema y Silvia Rubino. Finalmente en la sala 5, Ana Feria, Bernardo Siré y Alejandro Turell.
Importante saber que en la exposición se presenta también trabajo e historia del Club de Grabado de Montevideo, pieza fundamental en la producción y promoción del grabado en Uruguay, creado en 1953 y llegando a desarrollar 50 años de actividad como institución cultural independiente, sin fines de lucro. Quedan pocas semanas para disfrutar de la exposición “La gráfica de Uruguay y su historia”, no dejen de visitarla.- Aída Barrera Pino
La gran efervescencia que viviera en su momento el grabado dio origen a grupos de artistas y talleres e incluso museos dedicados a preservar su legado

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