A 100 años de un pasaje

A 100 años de un pasaje

El pasaje de la revolución, abierto en el año 1915 por Salvador Alvarado, formó parte en su momento de una corriente de transformación arquitectónica, no exenta de polémica, por supuesto (dada la destrucción de dos capillas catedralicias y parte del Palacio Arzobispal que conllevó) pero en torno a lo cual es interesante hoy relatar el proceso que condujo al techado original del espacio, que en la actualidad, un siglo después, se encuentra también cubierto por un techo transparente, ahora de material sintético de aspecto cristalino.
En 2013, un artículo titulado “Ing. Cavaliere Giacomo Piccone Martini. Diseñador y constructor del Pasaje de la Revolución” firmado por su descendiente, Guillermo A. Hülsz Piccone, y del cual extractamos algunas ideas para compartir en esta columna, se publicó en el número 26 de la revista “Cuadernos de Arquitectura”, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán y en él se describe y relata el proceso de trabajo del Ing. Santiago Piccone, italiano avecindado en México quien había participado en otras obras destacadas en nuestro país.
Los días 30 y 31 de diciembre de 1994, año de la apertura del MACAY, el Diario de Yucatán publicó los reportajes “La transformación del Ateneo Peninsular” y “La azarosa historia del Ateneo Peninsular” en los que hizo la radiografía del edificio del arzobispado, hoy Museo Fernando García Ponce; y en los cuales se recordó la decisión de Alvarado, y se dijo que al Arq. Amábilis se le encomendó la intervención en el inmueble. Sin embargo, la identidad de los responsables del proceso de reformas del Pasaje aún permanecía desconocida.
Giacomo (Santiago) Luigi Angelo Piccone Martini nació en San Remo, Italia, el 23 de diciembre de 1860, hijo de una familia de constructores. En Italia, en su ciudad natal, construyó un edificio de departamentos y palacete, así como un hotel en Venecia. Por circunstancias del destino que llevaron a su familia a perder la privilegiada posición que tuvo originalmente, decidió venir a “hacer la América”, continente que sería su hogar definitivo, en México.
Ya en nuestro país, Piccone fue contratado por el gobierno federal, para colaborar en las obras del Teatro Nacional, del Palacio Legislativo (inconcluso) y otros proyectos. Fuera de la capital, para nuestro interés sobresalen las obras del Pasaje recién abierto entre las calles 58 y 60, paralelo a la 61. Según escribe Hülsz Piccone “En noviembre de1915, hizo un espacio en su colaboración en el Teatro Nacional, pues fue contratado por el Gobierno del Estado de Yucatán, encabezado por el general Salvador Alvarado para diseñar y construir el Pasaje de la Revolución en Mérida y se fue a vivir allá durante el tiempo que duró la obra”, que se prolongó por dos años y siete meses. El contrato, apunta el autor, se firmó en el Distrito Federal el 5 de octubre de 1915 y contemplaba pagar a don Santiago, como ingeniero y arquitecto, la cantidad mensual de 400 pesos.
Los trabajos comenzaron a principios de noviembre de 1915. En una entrevista al Ing. Piccone mencionada en el artículo y en la que destacaba la calidad del trabajo de los operarios yucatecos contratados para todo el proceso, explicaba también que fue necesario importar materiales de los Estados Unidos, sobre todo los cristales que se usaron para cubrir el Pasaje. Además, decía en la misma entrevista, muchos llegaron rotos y hubo que solicitar reposiciones. En total se perdieron seis meses por la espera.
Al parecer, indica el artículo, el pasaje yucateco se inspira en el famoso Pasaje Vittorio Emanuelle II de Milán, Italia, inaugurado a fines del siglo XIX “aunque en una escala y alcances bastante más modestos”. La inauguración se celebró el 5 de mayo de 1918, al concluirse los dos arcos (el de la 60 para honrar el inicio de la Revolución y el de la 58 su culminación) y la cubierta de fierro y cristales fabricados en Estados Unidos. En la ceremonia, por supuesto, estuvieron presentes el ex gobernador Salvador Alvarado, el gobernador que lo sucedió, Gral. Carlos Castro y el Ing. Santiago Piccone. El discurso inaugural corrió a cargo del poeta don Antonio Mediz Bolio.
Tras la inauguración del Pasaje en 1918, Piccone regresó a la ciudad de México y a Mérida habría vuelto quizá en octubre de 1920, para continuar con otros proyectos que se planificaron pero finalmente no se pudieron realizar. Falleció el 30 de mayo de 1924 en la capital de país.
Por supuesto que para mayor ampliación del tema recomendamos leer el artículo completo del Arqto. Hülsz en Cuadernos de Arquitectura de Yucatán, No. 26. (2013). María Teresa Mézquita Méndez.

Fuentes: Diario de Yucatán