Exponen piezas “transgresoras y vanguardistas”
Los vemos siempre lucir sus mejores poses. Desde ese pequeño mundo diseñado especialmente para ellos, con las últimas tendencias de moda, nos hacen desear su increíble porte.
La historia nos cuenta que en 1923 en la tumba del rey Tutankamón fue encontrado una torso de madera, replica exacta con las medidas del faraón, aparentemente usado como modelo para probar o exhibir sus joyas y vestimentas. Evidencias similares fueron descubiertas al estudiar vestigios de la Antigua Roma.
No es casualidad que con el paso de los años y las civilizaciones se buscara crear modelos que se ajustaran a las necesidades y deseos de cada época, desde muñecas de tamaño natural para satisfacer caprichos aristocráticos, hasta pequeñas series de grabados utilizados para vender y promocionar estilos de vestir.
Fue en 1870 que Francia presentó el primer maniquí de cuerpo completo.
Aprovechando los beneficios que trajo consigo la Revolución Industrial, se incursionó en la fabricación de los primeros escaparates y anuncios luminosos para completar la fórmula que fomentaría el comercio.
El maniquí ha sido fabricado con todo tipo de materiales y técnicas. En un principio con cera y madera, tratando de hacerlos lo más parecido a nosotros, incluso usando cabello natural, resultando a veces realmente espeluznantes y poco prácticos, por el peso y la rigidez de la madera y las características de la cera que hacían que se derritiera en épocas de calor o se agrietara en épocas de frío.
Más allá del consumismo y los estereotipos sociales y culturales, el maniquí puede ser apreciado desde el punto de vista del arte y el diseño.
Ralph Pucci, reconocido diseñador neoyorquino, es justamente pionero en la fabricación de maniquíes con formas transgresoras y vanguardistas, valorados como auténticas piezas de arte, que como tal, se han ganado un lugar en el museo.
El Museo de Artes y Diseño (MAD) de Nueva York presenta, hasta el 30 de agosto de 2015, la exposición “Ralph Pucci: The Art of the Mannequin”, una colección que incluye los más importantes y representativos maniquíes realizados por el diseñador, una réplica de su estudio y demostraciones en vivo de la mano del escultor Michael Evert, su colaborador desde hace muchos años, quien en residencia artística detalla el proceso creativo que sigue el diseñador para la fabricación de un maniquí, desde el modelado en arcilla hasta el resultado final en fibra de vidrio.
La exposición hace un recorrido por las últimas tres décadas del trabajo de Ralph Pucci, en las que ha colaborado con diseñadores, artistas y modelos, para traer a la realidad sus originales ideas. Inspirados por temas tan variados como las esculturas griegas y romanas, la estética punk, el arte urbano o el yoga.
Seguramente reconocerás los maniquíes con el rostro pintado al estilo “Dolly”, de la diseñadora de moda Anna Sui. La visión pop surrealista de Kenny Scharf, plasmada en divertidos maniquíes de ácidos colores y originales cabezas. El mítico maniquí blanco sentado en la postura del loto, realizado en colaboración con la supermodelo Christy Turlington.
Pero sin duda, uno de los más especiales, el primer maniquí realizado por Ralph Pucci en colaboración con la legendaria diseñadora francesa, Andrée Putman en 1985. El maniquí “Olympian Goddess”, una imponente figura andrógina en tonos metálicos, cuyo éxito daría pie a otros dos diseños, “The Husband” and “The Mistress”.
Quizá no podamos volar a Nueva York a ver la exposición “Ralph Pucci: The Art of the Mannequin”, pero si visitar la espléndida galería en línea en http://ralphpucci.net/ y conocer más sobre su historia. — Aída Barrera Pino para el Macay en la Cultura
Maniquí Antecedentes
Evidencias del maniquí fueron descubiertas en la Antigua Roma y Egipto.
El rey “Tut”
La historia nos cuenta que en 1923 en la tumba del rey Tutankamón fue encontrado un torso de madera con las medidas del faraón, aparentemente usado como modelo para probar o exhibir sus joyas y vestimentas.

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