La financiación colectiva y micro pagos a artistas
En la columna anterior, publicada el 6 de julio de 2015, abordé algunas de las nuevas formas de profesionalización que se han popularizado en internet en los últimos años. Mencioné un par de plataformas dedicadas a ofrecer cursos en línea, a las que podemos tener acceso de manera gratuita si lo que buscamos son alternativas de formación en gestión cultural, arte, diseño, herramientas digitales, multimedia, entre otras disciplinas afines.
Siguiendo la misma línea temática, surgen inquietudes sobre cómo vivir del arte. A muchos nos encanta trabajar, pero no todos lo hacemos de la manera tradicional, con un horario fijo y en una sola oficina. Trabajar de manera independiente tiene sus ventajas, pero más de uno hemos experimentado la inestabilidad económica que esto representa.
Sabemos que como artistas y creativos independientes no tenemos un panorama alentador en ese sentido y que muchas veces no basta con tener talento. Lejos del glamour que rodea a los íconos del arte y las grandes cantidades facturadas por venta de obra y presentaciones, aún es mayor la cantidad de artistas y creadores que continúan en la búsqueda, no sólo de poder cobrar y ser reconocidos por su trabajo, sino incluso de financiación para poder desarrollarlo.
La figura del mecenas, que históricamente ha representado un apoyo importante para que los artistas puedan desarrollar obra, inspira en la actualidad modelos de financiación colectiva (crowdfunding). La apuesta es lograr formar una red de “micromecenas”, aprovechando las ventajas que ofrecen las redes sociales virtuales y en general internet.
Bajo este modelo, múltiples plataformas han servido para dar a conocer y financiar proyectos, especialmente del ámbito cultural. Por lo general la mecánica consiste en subir una presentación a través de la cual se comunica lo que se quiere desarrollar, la cantidad de dinero que se necesita y el período de tiempo que se tiene para que la gente interesada en apoyar pueda realizar aportaciones económicas que sumen a la meta. Los artistas y creadores ofrecen pequeñas recompensas que varían de acuerdo con la cantidad aportada. Si en el tiempo establecido se reúne la cantidad solicitada se considera que se ha logrado una campaña exitosa y es entregado el dinero al artista, cobrando la plataforma un porcentaje de comisión. Si la meta no es alcanzada, el dinero regresa a los micromecenas.
Cada plataforma y país que la desarrolla presenta variantes. Algunas de las más populares son: fondeadora.mx, idea.me, verkami.com, kickstarter.com, indiegogo.com y goteo. org, entre muchas otras.
Nuevas iniciativas
En años recientes se ha buscado revolucionar este tipo de plataformas y han aparecido nuevas iniciativas que buscan ya no sólo financiar proyectos específicos, sino también que los fans y seguidores aporten pequeñas cantidades para reunir un “sueldo mensual” para los creadores. Patreon.com es una plataforma que permite que los fans puedan patrocinar el trabajo de sus artistas favoritos mediante un sistema de micropagos que asegura al creador una cantidad mensual fija para que siga trabajando. A cambio, los fans reciben recompensas, como por ejemplo acceso a contenidos exclusivos. Las donaciones pueden ser desde un dólar.
La plataforma se ha popularizado rápidamente entre músicos, youtubers, bloggers, revistas, periodistas, fotógrafos, ilustradores, bailarines, actores y más. Como creador es importante contar con credibilidad, calidad y una red importante de seguidores y fans; no menos importante, seguir siendo creativos para ofrecer siempre material nuevo y recompensas atractivas.— Aída Barrera Pino para “El Macay en la cultura”
Mérida Crowdfunding
Tapanco Centro Cultural y Créssida son dos casos de crowdfunding en Mérida.
Dos casos
El 30 de junio pasado Tapanco Centro Cultural finalizó con éxito su campaña de crowdfunding a través de fondedora.mx, en la que reunió $78,595 para su proyecto. Créssida Danza Contemporánea lanzó en la misma plataforma hace unos días una campaña para reunir $35,000 en dos meses.

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