Tras sus paredes, son muchas las historias y anécdotas que resguarda el Ateneo Peninsular, un edificio que a lo largo de varios siglos se ha transformado y pasó de ser una pequeña casa a ser el Palacio Episcopal, misma que en el siglo XX se convirtió en el edificio que hoy se conoce y alberga desde la década de los 90 el Museo de Arte Contemporáneo.
Por ello dicen que “El Ateneo Peninsular es un meridano con mucho para contar”, pues ha acompañado a la ciudad desde hace varios siglos, dice el historiador Ángel Gutiérrez Romero, quien ofrecerá una presentación sobre este tema en el marco del programa Punto de Encuentro del Macay, este jueves a las 7 de la noche.
Este año, el Ateneo Peninsular cumple 101 años, “es un edificio que es parte de la cotidianeidad, al estar ubicado en la plaza principal de la ciudad y ser sitio de referencia constante”, pese a esto, muchos desconocen la historia del edificio, que tiene más de 400 años de antigüedad.
El historiador contará sobre el nacimiento y transformación del espacio desde el siglo XVI, en lo que fue la época Colonial, hasta el siglo XIX, y María Teresa Mézquita Méndez hablará sobre el Ateneo en los siglos XX y XXI.
El antecesor del edificio, indica, fue una pequeña casa que manda construir el obispo Francisco Toral, y posteriormente, fue Fray Diego de Landa, quien da continuidad a la construcción del espacio para convertirlo en un palacio.
Precisa que el edificio fue la casa de los obispos de Yucatán durante 340 años, y se conocía como el Palacio Episcopal.
En la charla abordará los sucesos interesantes que ocurrieron al interior del recinto y cómo era la vida en el lugar, por medio de muebles y utensilios que se albergaban en el sitio y que se conocen por documentos que detallan los muebles y artículos fueron traídos de Muna y Chandzonot, por ejemplo.
El edificio tuvo también una función cultural por el siglo XVIII, pues el obispo Caballero y Góngora fue una coleccionista de arte, y creó un museo en el sitio.
En el Palacio Episcopal murieron varios obispos, los cuales fueron velados ahí mismo, y según refieren actualmente varios trabajadores del lugar suelen escuchar voces.
Esta es parte de las anécdotas que contará, así como una velada literaria en 1904 en la que participaron músicos y literatos de primera categoría de Yucatán.
El Ateneo Peninsular toma su nombre en 1916, año en el que comienza a funcionar como la Escuela de Bellas Artes, y en 1994 se inaugura en ese sitio el Macay.
La plática estará apoyada con la presentación de imágenes de las diversas transformaciones del edificio, de los personajes que ahí vivieron y narraciones de “voz en off” de personas que estuvieron relacionadas con ese espacio.
El programa Punto de Encuentro se realizará este jueves 19 a las 19 horas, en el jardín del museo. Entrada libre.
Atestigua la vida en la ciudad: la evolución del Ateneo Peninsular es tema de charla.

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