Vistazo al Ateneo Peninsular: un recinto con mucho qué contar de cuatro siglos

Vistazo al Ateneo Peninsular: un recinto con mucho qué contar de cuatro siglos

El pasado seis de enero se conmemoraron 475 años de la fundación de la ciudad de Mérida, Yucatán, Capital Americana de la Cultura 2017. La efeméride resulta propicia para revisar y revalorar el rico patrimonio histórico, arquitectónico y cultural de la capital yucateca, recorrer sus calles, sus monumentos emblemáticos y prestar atención a los testimonios de los meridanos que nos hablan de sucesos históricos, leyendas y anécdotas que con el correr de los siglos han configurado el rostro y la identidad de la ciudad. En este sentido, el Museo Fernando García Ponce-Macay, consciente de la responsabilidad que implica el tener como sede un edificio de notable relevancia histórica y arquitectónica, ha emprendido una serie de acciones encaminadas a rescatar y difundir la historia que se encierra entre los muros del Ateneo Peninsular.

De este modo, el pasado jueves 19, dentro del Programa Punto de Encuentro, se llevó a cabo la conferencia titulada “El Ateneo Peninsular, un meridano con mucho que contar”.

En el evento los asistentes tuvieron la oportunidad de hacer un recorrido por los más de cuatro siglos de la historia de Mérida que convergen y se dan cita en este recinto, escuchando la voz de los meridanos del pasado y del presente.

Acompañado por la periodista cultural María Teresa Mézquita, a mi cargo estuvo exponer los orígenes del edificio Ateneo Peninsular en el siglo XVI. En 1573 comenzó la construcción del entonces denominado Palacio Episcopal, el cual fue la residencia oficial de los obispos yucatecos. Algunos documentos de carácter histórico dan cuenta de cómo se desarrollaba la vida diaria al interior del recinto palaciego y de otros sucesos relevantes para la historia del arte y la cultura de Yucatán. Por ejemplo, un inventario, fechado en 1761, contiene los pormenores de muebles y utensilios que desde pueblos como Muna, Ichmul, Calotmul, Espita, Tizimín y Valladolid fueron enviados a Mérida para el acondicionamiento de la también llamada casa episcopal. Resulta interesante observar la numerosa cantidad de sillas (60), mesas (13), camas (16), ollas (84), tinajas de barro (12) y un sinfín de objetos más que se requirieron para amueblar las habitaciones del obispo y de su séquito o familia.

Otros documentos hacen relación de las ricas bibliotecas que existieron en el palacio, las cuales incluían libros escritos en latín, español, francés e italiano y obras de escritores como Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo y Lope de Vega, entre otros. En cuanto a las artes plásticas, de especial interés resulta la colección pictórica que perteneció al obispo Antonio Caballero y Góngora, conformada por 98 pinturas de los pinceles de diversos maestros del arte europeo como Peter Paul Rubens, Tiziano, Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo, Luis Morales El Divino, José Ribera El Españoleto e incluso una “lámina de bronce dorada” atribuida a Miguel Ángel Bounarroti.

El Ateneo como tal

Con el correr de los años, el antiguo palacio meridano experimentó notables cambios tanto en su arquitectura como en su uso.

Así, en 1916 el gobierno revolucionario de Yucatán expropió el edificio; a partir de entonces la antigua casa episcopal recibió el nombre de Ateneo Peninsular, derivado de la asociación científica y cultural que albergó por algún tiempo.

El inmueble fue reconstruido siguiendo un estilo arquitectónico ecléctico-academicista, coloquialmente llamado “afrancesado”, tal como se observa hoy.

Esta nueva etapa en la historia del recinto ha sido puntualmente estudiada por María Teresa Mézquita, quien —durante su intervención en la conferencia— hizo un detallado recuento de las fiestas inaugurales del Ateneo Peninsular. En ellas se incluyeron actividades deportivas y culturales, entre las cuales destacó una memorable velada literario-musical de temática grecolatina, verificada el 6 de enero de 1916 en el Teatro José Peón Contreras. Aquella noche, Apolo, Minerva y las Musas protectoras del arte y de las ciencias hicieron acto de presencia por medio del numen de los poetas y músicos que participaron en la velada, entre ellos Antonio Mediz Bolio y Fausto Pinelo Río.

Otras sedes

Siguiendo con el curso de la historia, el Ateneo Peninsular fue también sede de la primera Escuela de Bellas Artes del Estado. Más tarde, el recinto albergó oficinas estatales, comercios y una zona militar, cayendo en un paulatino abandono y deterioro. Finalmente, el renacimiento del Ateneo Peninsular, como espacio destinado al arte y la cultura, se inició en 1994 con la creación del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, institución que desde hace más de dos décadas se dedica con ahínco a la promoción de las manifestaciones plásticas contemporáneas de nuestra entidad.

En resumen, este antiguo inmueble ha sido testigo de los avatares de nuestra historia; de tiempos de sobresaltos y tiempos de paz. Construido sobre la antigua T’hó, sus cimientos y muros están acaso compuestos de piedras mayas. Durante aproximadamente tres siglos y medio sus techos abrigaron a los obispos yucatecos, cuyas historias de vida y legado vale la pena conocer. El siglo XX y el nacimiento del México moderno dejó su huella en el viejo palacio, cambiando de nombre, uso y aspecto, incorporándose al proyecto revolucionario de nación. Las voces y los testimonios del pasado han servido para develar algo del rico pasado del Ateneo Peninsular, un meridano que aún tiene mucho que contar y que desde ahora, acorde con las innovaciones tecnológicas del siglo XXI, cuenta con un sitio web, diseñado por la licenciada Ivonne Toledo, dedicado a recopilar y difundir la historia documental y gráfica del edificio, patrimonio cultural de nuestra ciudad. La dirección electrónica del sitio web es ateneopeninsular.com.— Ángel Gutiérrez Romero, historiador, para “El Macay en la cultura”

Edificio Detalles


La construcción que alberga al Ateneo Peninsular fue en principio Palacio Episcopal.

Libros y arte


Documentos hacen relación de las ricas bibliotecas que existieron en el palacio. En cuanto a las artes plásticas, de especial interés resulta la colección pictórica conformada por 98 pinturas de maestros del arte europeo como Rubens, Tiziano, Velázquez, Murillo e incluso Miguel Ángel Bounarroti.

Fuentes: Diario de Yucatán