El problema más grande de las tecnologías virtuales es que se saltan la experiencia y el proceso por el cual deducimos el conocimiento, es decir, nos entregan la información ya digerida, toda procesada, sin que nosotros llevemos a cabo ningún cálculo, ninguna técnica de deducción de cómo elaborar lo que buscamos.
Simplemente damos instrucciones al software y leemos la información en la pantalla, como lo hace hoy día el pescador que sigue la flechita de su GPS hasta llegar a la coordenada registrada sin necesidad de saber más nada, o como pasó también con el marinero, que ya no necesita saber de matemáticas, geografía y astronomía para ubicarse –ya ni sale al puente a oler el mar.
Ahora, simplemente apretamos botones y leemos los datos en la pantalla. Se da un salto de la hipótesis al resultado sin pasar por el proceso de deducción y elaboración, es decir, obtenemos información sin conocimiento.
Y así también está pasando con la fotografía desde que todo es digital. Hoy todo se reduce a saber manejar programas y equipo para conseguir los resultados, siempre de forma fragmentaria a través de pantallas, menús y botones. Pero por algo decía Alfonso Reyes que “no debemos perpetuarnos más allá de la naturaleza” porque, al perder las proporciones, se pierde también la mesura y el sentido común.
Dylan von Gunten

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