Objetos que guardan memorias, objetos que cuentan historias
Los objetos personales guardan tantas historias que a veces nos resulta imposible conservarlas en su totalidad en nuestra memoria. Latas, cajas, cajones, frascos, cualquier espacio se convierte en el pretexto perfecto para atesorar nuestros pequeños recuerdos y buscar en ellos refugio, alegría o quizá consuelo en momentos de nostalgia.
En un mundo donde la velocidad avasallante de la actividad diaria nos sorprende arrebatándonos de tajo las horas, donde la supuesta modernidad nos arrolla con hábitos caóticos de consumo que avivan la formula “usar y tirar”, es cada vez menos frecuente esa costumbre tan humana de conservación del objeto como detonante de la memoria.
Pero cómo olvidar lo que era ir a la casa de la abuela y sumergirse con ella en baúles llenos de objetos, recuerdos e historias; o las enormes vitrinas en la sala conteniendo todo tipo de “curiosidades” que podías pasar horas contemplando, a la par que escuchabas una y otra vez de donde venía cada cosa.
Si bien es cierto que poco a poco las costumbres cambian o se pierden, también es cierto que aparecen nuevas formas con las que se sigue evidenciado nuestro interés por conservar recuerdos y contar historias a través de los objetos.
Alberto Báez Munguía (Ciudad de México, 1984) lo hace con un medio que domina a la perfección, la fotografía. Su proyecto Gabinete de curiosidades actualmente se exhibe en la Sala 2 del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, MACAY, como parte de las exposiciones temporales de julio – septiembre 2012.
El trabajo de este joven artista mexicano abre una ventana a diferentes mundos y nos invita a conocer las historias detrás de los objetos que fotografía. Sus imágenes, algunas extremadamente pulcras y ordenadas, otras descontextualizadas, intemporales, con objetos desordenados, confusos y a la vez tan reconocibles y comunes a nuestros sentidos.
Las historias con las que describe las imágenes nos resultan familiares, despiertan nuestra curiosidad por saber de dónde vienen, quiénes son esos personajes, dónde se encuentran esos objetos.
Lo que más destaca del trabajo que Báez Munguía describe como “arqueología contemporánea” es su búsqueda e instinto de conservación, esa necesidad de contar historias reales o ficticias, de transmitir y dejar huella en el mundo. Los objetos tienen mucho de nosotros los humanos y como nosotros se niegan a desaparecer y así será, sin importar el tiempo y el espacio, seguro encontrarán un cómplice, un Alberto Báez que contribuya a su objetivo.- Aída Barrera Pino.

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