A Través de la Malla Pictórica

A Través de la Malla Pictórica

El Macay en la cultura

Una suerte de intertextualidad donde lo que se lee y lo que se oye no significan necesariamente lo mismo, un juego de apropiación de una frase que se ha vuelto lugar común, un ejercicio pictórico de no sólo “poner” y “aplicar” sino también quitar, raspar, arrancar, retirar. una trama y una urdimbre que entretejen todo, y un modo distinto de mirar lo ya mirado es la propuesta de la exposición “Cultura malla” de Ricardo Pinto.

En la pequeña -y de paso obligado- sala 8 bis del Macay, Ricardo Pinto presenta su propuesta colorida y descolorida, aplicada y desprendida, que bajo el título de “Cultura malla” convoca al tan conocido título de “Cultura maya”, tema sobreexplotado en este año 2012 y desde los años previos inmediatos, en diversos círculos y entornos científicos, educativos, culturales, intelectuales, seudointelectuales, turísticos e incluso esotéricos.

La exposición contiene 17 piezas de mediano formato realizadas con técnica mixta o bien encáustica sobre tela cuyo aspecto a primera visión parece remitir a la tradición abstracta. Son imágenes que no ofrecen necesariamente la noción de perspectiva ni de “objeto”. Sin embargo, al aproximar la mirada hacia la superficie de cada trabajo, el espectador -quizá enfrentado ya a la contradicción natural entre “cultura malla” y lo primero que vino a su mente- descubre que la “malla” es esa trama que unifica la propuesta y que, en mayor o menor medida, parecería cubrir la superficie de todos los lienzos e invitarlo metafóricamente a asomarse detrás, después de haberla visto en plenitud.

En la obra de Pinto se descubre así una pintura en la que se entrecruzan y sobreponen, en capas claramente delimitadas a la vista gracias al contraste entre tonalidades cálidas y neutras, las redes, mallas y tejidos que conforman una composición final que no resulta abstracta aunque tampoco plenamente figurativa. Sí son reconocibles detrás las apariciones de las vetas de árboles, conejos y aves -predomina la figura repetida del colibrí o chupaflor- que contrastan en su naturaleza orgánica con los contornos de la malla metálica, muy parecida a la que aquí conocemos como “ciclónica”, tan utilizada para marcar fronteras entre propiedades y delimitar accesos a zonas restringidas al paso.

Reflexión

Ante la aparición de seres vivientes y animados la aparición de las mallas como rejas o jaulas permite asimismo iniciar una serie de procesos reflexivos. Por otra parte están elementos formales como los ritmos y direcciones que toman las mallas al reproducirse en el soporte, y elementos semánticos que remiten a entornos urbanos e industriales.

En una entrevista que el programa de radio del Macay realizó a Pinto, éste reconoció que su formación de arquitecto está presente en su producción artística en elementos como el rigor en el dibujo, que ha podido aprovechar, y también en el proceso de la materialización del pensamiento, ejercicio aprendido en la carrera y resultado pictórico hoy suma de la experimentación, el oficio y la determinación del estilo, además de reconocer influencias como los collages de Fernando García Ponce. Por otra parte, gusta de explorar el lenguaje, las palabras y los títulos ya existentes para crear frases nuevas, como en el título de la exposición al que ya nos hemos referido.

La influencia de esos collages, sin embargo, no se manifiesta en aplicar objetos sobre el soporte sino de quitar partes de la pintura ya aplicada, en las zonas de los hilos o alambres de las mallas o bien en los vacíos que dejan, de manera que esta práctica a la inversa es la que crea el efecto. En tiempos en los cuales la pintura requiere de nuevos lenguajes y caminos, Ricardo Pinto experimenta con su trabajo nuevas posibilidades de intertextualidad, como mencionamos al principio, y búsquedas estéticas con productos extraídos de la sociedad de consumo, una propuesta que invita a “mirar” detrás de las mallas y redes en la sala 8 bis del Macay.

- María Teresa Mézquita Méndez

Fuentes: Diario de Yucatán