Forma y color "inesperados"

Forma y color "inesperados"

Muestra de arte de vanguardia de pintora queretana

Tras las vanguardias y el informalismo, la pintura abstracta ha ocupado permanentemente un lugar propio, claramente identificado, en el arte llamado contemporáneo (aunque los “contemporáneos” de hace 30 o 40 años ya sean otra historia con respecto a lo que se hace hoy). Además, pasa el tiempo, y el abstracto ya pasa del siglo de edad desde aquellas lejanas primeras manifestaciones. Hoy día podríamos entonces identificarlo como un género o subgénero de la expresión plástica que ha cobrado identidad y que permite, en su esencia de ser generalmente ajena al mundo visible, acceder al mismo tiempo a una ventana a las percepciones internas del autor.

Esta naturaleza dual y al mismo tiempo siempre revestida de interrogantes, de incógnita, ha hecho de la pintura abstracta un lenguaje muy generoso, lleno de posibilidades expresivas limitada exclusivamente por las fronteras del soporte, pero en cuyo territorio el autor inventa y reinventa, deconstruye y traza estructuras, formas, líneas, manchas, de todo.

Tal es el caso de Guadalupe Morazúa, pintora de experiencia que regresa al Macay con la colección “inesperado”, instalada en las salas 6 y 7 del Museo con una colección de obra realizada en su mayoría con técnica mixta sobre lienzo y que muestra tanto estar vinculada con las composiciones clásicas de la abstracción como involucrada en investigaciones propias.

En la obra de Guadalupe, el color es un protagonista innegable, generalmente en diálogo con zonas de negro o blanco, secciones de tachas, líneas, drippings, y zonas de color de límites desvanecidos que en general parecen heredar lenguaje y recursos del expresionismo abstracto y tendencias pictóricas coetáneas. Algunas piezas, por ejemplo, como “Lejano espacio”, una gran composición en rojos, no oculta la energía de sus contenidos; otras como “Delicado profundo”, en azules y negro, enfría la superficie y, como su mismo título dice, suaviza la percepción.

Por otro lado, la autora emplea además otros recursos compositivos y visuales de mayor gestualidad como grandes tachas de un color contrastado sobre el que le ha precedido en la superficie, finas líneas que parecen delicadas mallas y algunas composiciones de múltiples cuadros contiguos en extensa cuadrícula, como en “Composición mística”; donde cada cuadro propone una pequeña pieza abstracta.

Sus títulos vinculan el contenido de la exposición con esta búsqueda que ya se ha perfilado de la autora, entre filosófica y mística: “Delicado”, “Encendido espacio”, “Conjunción mística”, “Evolutivo espacio”, “Luces de otoño”, “Elíptico espacio”, “Memorable espacio”, “Misterioso”, “Atardecer”, “Inquietante lenguaje”, “Delicado”, “Profundo”, “Grande”, “Inquietante lenguaje”. Todo en los límites de lo conocido y lo desconocido, lo controlable y lo que no se puede predecir. Y así es la razón que ella misma ha explicado que da lugar a su exposición y al título “Inesperado” por emplear el recurso plástico del accidente controlado, el azar y la libertad a la materia de que cobre vida propia. Trayectoria Nacida en Querétaro y egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, Guadalupe Morazúa ha participado en más de 30 exposiciones individuales y cerca de 200 colectivas. Entre otros espacios, ha expuesto de manera individual en Querétaro, Toluca, Morelia, México D.F. Chihuahua, Zacatecas, Yucatán y Nayarit; y en el extranjero en Estados Unidos y España.- María Teresa Mézquita

Fuentes: Diario de Yucatán