Por primera vez el Museo Macay decide hacer un homenaje a cuatro artistas yucatecos ya fallecidos, pero que con su arte y visión abrieron el camino hacia el movimiento cultural actual que viven las artes visuales en la entidad. Los artistas a quien se rinde homenaje son: Eduardo Ortegón (sala 1), Jaime Castellanos (sala 2), Víctor Rendón (salas 4 y 5) y Jorge Casares (sala 8 bis).
Eduardo Ortegón (Mérida, Yuc., 1947-2007) formó parte de una generación de pintores que revitalizó las artes plásticas en Yucatán. Según explica el escritor Jorge Cortés Ancona, Ortegón fue un pintor autodidacta. “Su trabajo transcurrió por el figurativo, algunas monotipias, pero sobre todo es recordado por su producción abstracta donde integró el manchismo y la geometría. Es en la abstracción donde se vertió su torrencial personalidad y donde mejor se le reconoce en un estilo propio”.
Jaime Castellanos († 1998), artista visual activo en las últimas décadas del siglo XX en Yucatán, participó en numerosas exposiciones de obra gráfica y fue el primer responsable del taller de grabado en la Facultad de Arquitectura de la UADY (1994). La escritora María Teresa Mézquita Méndez considera que si bien Castellanos pintó con diversos lenguajes plásticos, “fue más conocido por su obra gráfica, disciplina de la cual también fue incansable promotor en tiempos aún más difíciles que los actuales”.
Víctor Rendón (1948-2003) fue uno de los máximos exponentes de la fotografía artística de desnudos, quien legó un amplio patrimonio fotográfico a Yucatán. Su trayectoria artística sumó décadas de trabajo y de una constante labor como promotor de la fotografía en ferias, exposiciones, publicaciones y concursos. Se recuerda en especial su impulso para crear el foro colectivo: “Abril, mes de la fotografía”. Fue generoso con generaciones de jóvenes a quienes también enseñó el arte fotográfico, el cual aprendió de manera formal a través de cursos en universidades nacionales y de Estados Unidos.
Jorge Casares († 2008) transitó por diversas facetas en su producción artística, pero lo que mejor define su trabajo son las figuras de grandes dimensiones en calles, parques y estadios. “Figuras sujetas a una geometría basada en el círculo, caricaturescas y llenas de una soledad que los embarga”. Fue después de un accidente y una enfermedad que lo mantuvo al borde la muerte que el artista, en una especie de catarsis, se enfocó en la figura humana. En palabras de Manuel Calero: “Extremadamente sensible, Casares exorciza el sentimiento propio, lo plasma en el lienzo, convirtiéndolo en humor, humor doloroso, rojo y amarillo, pero humor al fin”.
Las exposiciones estarán abiertas a partir del 19 de abril y hasta el 29 de junio.
Entrada libre
Cerrado los martes
10 am – 6 pm
Calle 60 x 63 y 61, Centro
www.macay.org

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