Su arma contra los prejuicios

Su arma contra los prejuicios

Pertenecemos a una sociedad innegablemente prejuiciosa, en mayor o menor medida, tendemos a emitir juicios sobre lo desconocido, lo “diferente”. El racismo, la xenofobia, la discriminación, males terribles que aún no logramos erradicar de nuestras culturas.Desde 1920, Harlem, localidad ubicada al norte de Manhattan, es reconocida por ser uno de los mayores centros de residencia de afroamericanos. Adrian Piper, una versátil creadora, pensadora y activista, pertenece a la primera generación de artistas conceptuales de Nueva York, nace justamente en esa localidad, en 1948.

Adrian vive una experiencia bastante peculiar: su herencia africana no la hace ajena a las problemáticas sociales y de discriminación que a lo largo de la historia han sufrido sus ancestros; por otro lado, el ser una mujer de tez blanca le permite conocer, convivir y ser aceptada por aquellos que victimizan y son cómplices del racismo.

Adrian desarrolla su obra a partir de dibujos, fotografías, performances, vídeos, instalaciones y escritos en los que aborda justamente estos temas tan presentes en su vida, el racismo, el feminismo, la xenofobia. Considera el arte como su mejor “arma” para sacudir mentes y almas, reflexionar y aprender de la historia, las crisis políticas, la lucha de clases. El arte es para ella la mejor manera de romper con cualquier visión conservadora. A los veinte años, Adrian Piper expuso sus primeras obras. En 1969 se graduó en la Escuela de Artes Visuales, con una especialidad en escultura y pintura. Estudió Filosofía en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en 1977 y un doctorado en 1981. En 1987 se convirtió en la primera mujer afroamericana profesora titular de filosofía. Sus estudios formales tuvieron una duración de 27 años.La obra de Piper es por demás variada. Sus performances eran controversiales y bastante incómodos para el espectador. En 1971 abandona galerías y museos para llevar su arte al espacio público. Con “Catálisis Series” sale al encuentro del peatón, a quien aborda desde diferentes acciones performáticas con las que busca confrontar y provocar reacciones, como una evidente denuncia y protesta ante la intolerancia y la discriminación.

A lo largo de su carrera, Adrian Piper ha evolucionado la forma de comunicarse a través del arte, desde sus muy tempranas pinturas y dibujos influenciados por el minimalismo y el arte conceptual, hasta posteriormente usar su propio cuerpo como obra de arte. Fue de las primeras artistas en incorporar técnicas de meditación y yoga a su trabajo. A mediados de los setentas ya incorporaba lenguajes multimedia a sus instalaciones, como en su pieza Art for the Art World Surface Pattern, que consistía en un cubo blanco que encerraba un gran número de acontecimientos políticos en fotografías y recortes de periódico pegados a sus paredes interiores, una voz procedente de un magnetófono discutía hasta el punto que el arte lograba un impacto político, mientras la leyenda “Not a performance” reposaba sobre las imágenes.A través de su arte Adrian insiste en que las estructuras que rigen nuestras sociedades deben cambiar, hacerse más flexibles y dar cabida a múltiples voces y perspectivas. La voz de Adrian Piper aún se hace escuchar, actualmente vive y trabaja en Berlín, donde dirige la Fundación APRA Berlín y edita una revista de filosofía.- Aída Barrera Pino

Fuentes: Diario de Yucatán