La importancia del legado de Jaime Castellanos
Las posibilidades expresivas que ofrecen las diferentes técnicas de grabado han llamado la atención de artistas de todo el mundo a lo largo de la historia. Su carácter especial y contradictorio, que alberga la posibilidad de reproducción, lo mismo ha potenciado su uso que debilitado su aceptación entre los puristas, que lo catalogan como un arte menor.
En Yucatán tenemos el orgullo de contar con el legado de reconocidos maestros del grabado. Desde el pasado abril el Macay presenta 19 obras gráficas de uno de sus principales promotores: Jaime Castellanos (1957-1998). Aguafuertes y aguatintas, realizadas entre 1996 y 1998 con temáticas variadas, que van de lo cotidiano a lo fantasioso, con una buena dosis de humor.
El aguafuerte se basa en el principio de la corrosión de una superficie metálica mediante ácido, es una técnica un poco más rápida y menos laboriosa que sus antecesoras y su práctica se propagó principalmente a partir del siglo XVI. Los aguafuertes presentados en la Sala 2 del museo tienen como tema principal al gato, que destaca en ingeniosas composiciones donde la repetición geométrica se hace presente para construir diferentes siluetas.
Efecto acuarela
Pero esta técnica no siempre se expresa en solitario, el maestro la hace acompañar de aguatintas, que aportan ese efecto de acuarela y cuya imperfección les permite complementarse como técnicas y apoyarse de otros recursos como el pincel.
Los colores también están presentes en esta colección: el azul, el café, degradados y combinados. También encontramos acuarelas y dibujos en tinta china, obras figurativas donde Castellanos también explora el desnudo.
Impulsor del grabado
La importancia del legado del maestro Jaime Castellanos va más allá de su obra: fue responsable del primer taller de grabado en la Facultad de Arquitectura de la Uady en 1994 y participó en numerosas exposiciones para procurar la enseñanza y producción gráfica.
Conocer su talento como artista en la pintura y en la gráfica nos permite también reconocer su valor como docente y promotor del arte.
La difusión y revalorización del grabado no es un tarea fácil y en nuestro estado, como en otras partes del mundo, ha tenido momentos de gran esplendor.
Actualmente las nuevas generaciones han vuelto a poner la mirada en las técnicas tradicionales y comienzan a experimentar y llenar de paciencia y dedicación talleres que con sus propios medios y recursos dan nueva vida a este arte. Apoyemos a nuestros artistas y compartamos el valor del grabado, existen muchas técnicas y artistas que han contribuido a través de él a acrecentar nuestro patrimonio cultural, es nuestro deber ayudar a mejorar las condiciones para fomentar su enseñanza, aprendizaje y producción.-Aída Barrera Pino

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