Legado artístico invaluable a las artes

Legado artístico invaluable a las artes

Fernando Castro Pacheco vive en sus diversas obras

El 26 de enero pasado, Fernando Castro Pacheco festejó 95 años de existencia.

Los festejó de una manera lúcida y feliz, recibiendo reconocimientos a su invaluable trayectoria y concediendo una que otra entrevista, pues su carácter siempre fue muy reservado.

Incansable creador, Fernando Castro Pacheco poseía una disciplina de trabajo escrupulosa, diariamente dedicaba parte de su tiempo a la creación artística, la lectura, el disfrute de la música y de una buena conversación con sus amigos cercanos.

Para sus allegados, Castro Pacheco investía una riqueza artística, intelectual y espiritual especial, pero si algo lo distinguía, era el alto sentido de humildad que poseía, pese al lugar en la historia del arte que había logrado desde décadas atrás.

Sin embargo, 2013 también habría de deparar al mundo del arte una gran tristeza con el fallecimiento del artista yucateco (8 de agosto), sobre todo, a la vida cultural de Yucatán, que lamenta la sensible pérdida y como a los grandes le rinde homenaje.

Su brillante trayectoria artística de ocho décadas, deja un legado artístico invaluable en grabado, dibujo, escultura, mural, acuarela, cerámica, diseño de escenografías para ballet e ilustraciones para libros. Su técnica colorista fue única, pues él había logrado perfeccionar un método que le permitía combinar colores que creaban el efecto óptico en la retina del espectador, con lo cual conseguía esos tonos verdes y azules tan característicos de su trabajo. En sus cuadros el dibujo es impecable, con una línea perfecta. Sus personajes o motivos se elevan en fondos que poseen su propio peso artístico, pues el colorido obtenido recrea atmósferas íntimas o sugerentes; motivo por el cual la crítica llegó a considerar que de no haber sido figurativo, Castro Pacheco hubiera sido un gran artista abstracto.Sus temas y reflexiones recrearon la vida del campo de Yucatán, las tradiciones y costumbres de la región, pero hay que destacar que su obra no sólo era poética y bella, sino también era una crítica a la desigualdad y el abuso del poder, por eso sus cuadros son atemporales y la lectura que se puede hacer de ellos se mantiene en un contexto vigente.

En su vasta obra también encontramos otro de sus grandes temas: la figura femenina. Sus personajes son sensuales y delicados al mismo tiempo, y emanan una gran fuerza espiritual, los observamos sumergidos o emergentes en atmósferas bien logradas, gracias al dominio del color o la textura, reflejo de su vasta experiencia y una poderosa capacidad de observación.Originario de la ciudad de Mérida, Fernando Castro Pacheco estudió dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Mérida. Se desempeñó como maestro de la Escuela Popular de Arte. En 1940 fundó la Escuela Libre de Artes Plásticas en Yucatán. En 1943 se trasladó a la ciudad de México, donde realizó dibujos y grabados para revistas y libros. En 1961 fue Director de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura del Instituto Nacional de Bellas Artes; durante su gestión la institución se transformó gracias a su visión progresista.

Castro Pacheco formó parte de lo que se llamó la Escuela Realista Mexicana, movimiento posterior al de los grandes muralistas, el cual se caracterizó por abordar temas nacionales con una visión más poética y creativa. A este grupo pertenecen también Raúl Anguiano, Jesús Guerrero Galván y Alfredo Zalce. En 1945 presentó su primera exposición internacional en San Francisco, California. Dos años más tarde exhibió en La Habana, Cuba. En 1961 ganó el Premio de Pintura del Salón de la Plástica Mexicana. En 1963, gracias a una beca que le otorgó el INBA, viajó hacia Europa para cursar estudios de arte.Por su parte, el gobierno del estado de Yucatán le concedió (1967) la Medalla Yucatán. Hacia la década de los años 70 inició la serie de murales para el edificio del palacio gubernamental estatal. Este conjunto pictórico dignifica a la raza maya y son un recuento de la historia de la región. Debido a este magnífico trabajo monumental, surgió una invitación del gobierno del estado de Querétaro para realizar 20 obras en los muros del edificio que alberga actualmente el Archivo Histórico de Querétaro.

La obra de Castro Pacheco ha sido admirada y reconocida en ciudades de Estados Unidos, Japón, Europa y América Latina. El Macay cuenta con una sala permanente, en honor a uno de los grandes maestros del arte nacional.- Diana May

Se ha creado un memorial virtual en el sitio web del museo para que el público deje sus mensajes y condolencias por esta sensible pérdida. Invitamos a conocer este espacio en:

http://macay.org/fernando-castro-pacheco

Fuentes: Diario de Yucatán