Chu Enoki, un artista japonés muy completo

Chu Enoki, un artista japonés muy completo

El significado del juego

Destacar como creador japonés no es una tarea fácil, es por todos conocida la gran capacidad creadora, la innovación y riqueza cultural que poseen los japoneses. Fomentar y difundir el desarrollo individual dentro del quehacer artístico desde alguna zona alejada de Tokio –donde se desarrolla la mayor parte del periodismo cultural– disminuye las probabilidades de sobresalir y darse a conocer de manera masiva.

Chu Enoki, nació en 1944 en Zentsuji, en la prefectura de Kagawa en Japón. Desde mediados de los sesenta inicia actividades vanguardistas con las que abre un nuevo camino en el arte contemporáneo japonés.

Su ubicación geográfica no favorecía el que su trabajo fuera conocido a nivel internacional, incluso en Japón no gozaba de fama. Su trabajo efímero, ocupando lugares no tradicionales para el arte, lejos de museos y galerías, respondía a su interés por compartir una mirada diferente, lejos de la solemnidad con la que se acostumbra rodear las producciones artísticas. Enoki, quería provocar emociones, catarsis individuales, no le preocupa que su obra fuera catalogada como arte.

En sus inicios el trabajo de este artista japonés estaba relacionado principalmente con el cuerpo, y como hasta la fecha, desarrollaba obras cargadas de simbolismos, en evidente juego de significados.

En 1977 se rasuró la mitad derecha del cuerpo para visitar la exhibición “Documenta 6” de Kassel, Alemania, pasando por Hungría, nombre que en japonés se pronuncia “Hangari” que significa “reducido a la mitad”. Con la pieza “Went to Hungary with HANGARI”, Enoki, también hizo referencia a las restricciones y duras experiencias a las que son sometidos los turistas al ingresar a países con estrictos controles de seguridad, a las cuales por supuesto, no fue ajeno.

En 1979 abrió un bar ficticio en la Galería Higashimon, ubicada en una zona de bares en el centro de Kobe. “Bar Rose Chu” era atendido por el mismo Chu Enoki ataviado como mesero travesti, que servía whiskey etiqueta “Rose Chu”. El bar estuvo abierto por dos días y la experiencia estuvo rodeada de toda clase de “leyendas urbanas”, hubo gente que incluso aseguraba que el bar había sido simple alucinación de personas bajo los efectos del alcohol. Enoki por su parte se convertía en un precursor importante, documentando cada experiencia de arte – acción, a través de videos, fotografías y dibujos.

El trabajo de Chu Enoki también destaca por su interés por las máquinas. Ha desarrollado impresionantes esculturas a partir de acero y hierro provenientes de desperdicios o desechos metálicos, como en el caso de “RPM-1200” una ciudad futurista realizada en el 2005.

Sus instalaciones también asombran por su complejidad y claros mensajes con los que se pronuncia en contra de la guerra y la destrucción del planeta. Algunas de ellas: “Cartucho” (1991) y “Desollamiento de la tierra” (1990).

Chu Enoki es un artista al que vale la pena conocer, en su página web chuenoki.com fotografías, documentos, publicaciones y mucha más información.-


Aída Barrera Pino

Fuentes: Diario de Yucatán