Celina Fernández expone en la sala uno del museo
.hay que desentrañar, rascar a fondo/ y como en una tela las líneas ocultaron /con el color, la trama del tejido, /yo borro los colores y busco hasta encontrar / el tejido profundo, así también encuentro /la unidad de los hombres. (Pablo Neruda)
Sobre la urdimbre de la pintura Celina Fernández entrelaza la trama de su colorido. Su trabajo pictórico, con rigor y disciplina, la ha sumado al no escaso grupo de pintores yucatecos que han elegido la abstracción como lenguaje. Tres años después de su exposición individual “Especulaciones” hoy regresa con “Tramas”, para continuar esta búsqueda por los entretejidos del color que la convoca.
La muestra que presenta en esta ocasión está instalada en la sala I del Macay y se compone de una veintena de piezas realizadas ya sea con técnica mixta sobre lienzo o bien con monotipias sobre papel.
Las monotipias
En las segundas, las monotipias, Celina parece utilizar el mismo lenguaje gráfico, con recursos gestuales y experimentación en la pincelada larga e ininterrumpida que ya nos era familiar en su trabajo, con automatismos y tendencia monocromática. La vocación sígnica de obras como “Movimiento I”, “La recámara”, “Las ventanas” y “La puerta roja” son testimonios de este lenguaje. No tanto así “Nudo II” y “Trama roja I y II” que más bien parecen tender un puente hacia el paso que se define en la obra pictórica.
Obras mixtas
Así, en las obras de grandes dimensiones que realiza Celina con técnica mixta la propuesta es distinta, con más organicismo, con reorganización de los elementos compositivos en los cuales parece atraer hacia el centro o hacia zonas específicas la fuerza enérgica de sus trazos.
Inundadas de lo femenino y lo nocturno (aquella mujer del tejido eterno, Penélope, tejía de día y destejía de noche) las tramas o redes de Celina parecen referirse a tantos nudos y vínculos que acercan, comunican y relacionan a la existencia humana.
Igualmente su colorido propone nuevas interrelaciones, ya de ocres iluminados y cálidos, ya de rojos y naranjas vigorosos, ya de experimentaciones con apacibles tonos fríos.
La trama misma
“En realidad lo que imprimo en el lienzo es la trama de mí misma” escribe Celina en su propio catálogo, confesión que reitera en el espectador el hallazgo en su propuesta del camino íntimo de la creación silente, la búsqueda incansable del propio lenguaje, la insinuación del inconsciente y la sugerencia consciente, la luz de lo cotidiano vertido precisamente en el entretejido de las tramas de color y luz.-

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