Traza una “Frontera invisible”

Traza una “Frontera invisible”

Tamara Uribe en el Museo García Ponce Macay

Conocida por sus autorretratos y como fotógrafa de bodas, Tamara Uribe llega al Museo “Fernando García Ponce” Macay con su colección “Frontera invisible”.

El nombre de “Frontera invisible” surgió por un párrafo de un libro del mismo nombre, sobre la frontera que hay entre lo que uno es y lo que resto del mundo ve. “Lo que tú percibes de ti y lo que los demás perciben de tu persona se me hizo adecuado para estas obras en particular”, indica Tamara, quien estudió arquitectura, profesión que abandonó para dedicarse de lleno a la fotografía.

Con esa idea Tamara, quien asegura que su inicio en la fotografía fue autodidacta, realizó veinte autorretratos para la exposición, que se inaugura este viernes a las ocho de la noche.

“Esta muestra es más personal, es como algo que hago para mí y no cuando lo hago por trabajo”, dice la joven al Diario, quien recibió la invitación para exponer en el museo a partir de que alguien vio su trabajo.

“Yo siempre compartía mis trabajos en internet y un conocido los vio, me propuso al comité y me quedé”, indica la joven fotógrafa.

Tamara explica por qué se inició en el autorretrato. “Era como algo que tenía al alcance, era yo y podía hacer lo que quisiera, y si salía mal no pasaba nada, nadie la veía nunca y ya. Retratar a la gente me gusta mucho pero no siempre conseguía que alguien se prestara a que le tomara fotos, sobre todo si estás empezando y no tienes qué ofrecerle a cambio”.

Añade que el retrato es poder comunicarle a la persona que uno está fotografiando qué es lo que quieres. “Es algo que muchas veces nos cuesta trabajo, empezando que ellos te den lo que tú estás buscando, pero cuando eres tú mismo es más sencillo”.La artista dice que el autorretato le da emociones. “Un paisaje también te da emociones, pero la exploración del ser humano me llama mucho la atención”.

Tamara tomó clases de fotografía análoga mientras estudiaba arquitectura. “Me encantó el cuarto oscuro y a partir de ahí compré mi primera cámara digital y empecé a experimentar”.

Reconoce que no fue una decisión fácil dejar la arquitectura. “El tener un empleo es más seguro, el tomar la decisión de dedicarse a otra cosa que no es estable, pues es difícil”. Sin embargo, admite, con la fotografía se sintió más plena. “La fotografía me llena más, por lo mismo que no es una necesidad básica, el trabajar con gente que aprecie tu trabajo es bonito, y al ver la felicidad de la gente cuando disfrutas algo que haces es gratificante”.

Parte del trabajo de Tamara se puede ver en tamarauribe.com.- Iván Canul Ek

Fuentes: Diario de Yucatán