La sala 11 bis del Museo Fernando García Ponce-Macay nos invita a conocer la obra escultórica de Antonio Chemor, una serie de piezas producidas entre 2005 y 2014. Como antecedente, un viaje errático por diferentes manifestaciones artísticas que culmina en la madurez de una carrera abriendo paso a la escultura. De formación autodidacta, sucumbe a inquietudes que manifestaba desde la juventud y que son reflejadas en su trabajo, donde también está presente la investigación y los caminos tomados para resolver problemas conceptuales relacionados precisamente con la escultura.En sus piezas queda de manifiesto su gran habilidad y conocimiento para manejar diferentes técnicas relacionadas con la talla directa de piedra, piedra que en su caso proviene de diferentes zonas de nuestro país, ricas en formas y texturas que dotan de un carácter único a su trabajo, incluso las tonalidades son muy particulares, pues el artista prefiere los tonos grises que, de acuerdo con diferentes acabados, pueden desencadenar en diferentes intensidades de negro.
En su búsqueda explora las posibilidades de los materiales, sus resistencias y fragilidades. La inspiración se complementa con un respaldo teórico con influencias en la poesía y la música. Las estructuras geométricas marcan la pauta para descubrir nuevas formas. A pesar de trabajar continuamente con algunos materiales, el artista se deja sorprender por nuevas figuras que aparecen incluso en los elementos más cotidianos. Su interés radica en las formas en general, pero sobre todo en las formas sensibles.
Las esculturas de Antonio Chemor parten de un dibujo o una idea que surge de la exploración del material. En algunos otros casos, la pieza misma es la que dicta al artista hacia dónde ir, lo importante es el descubrimiento constante. En la obra de Chemor hay también una influencia y estudio de la obra escultórica de otros artistas, representantes importantes de la historia del arte y también de piezas escultóricas del México antiguo.El trabajo de este artista está lleno de pulcritud, fuerza y una estética que cautiva. Once esculturas bajo el título “La mirada de las piedras”, realizadas principalmente en basalto y materiales de origen metamórfico, que forman parte de una extensa serie, cuyas piezas restantes se encuentran en colecciones privadas y también en galerías. La construcción del trabajo de Chemor nos remite a completar la pieza a través de la experiencia del espectador, en un juego de luz y espacio.Antonio Chemor nació en la ciudad de México en 1952, realizó estudios en Ingeniería Química, Ciencias y Filosofía. Ha trabajado con otros escultores, experimentado con técnicas y fórmulas químicas de pátinas para esculturas de metal. De manera autodidacta ha trabajado en el dibujo, el modelado en barro, resinas epóxicas, látex y talla en piedra.- Aída Barrera Pino
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Las formas sensibles de Antonio Chemor

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