¿De quién son los muros?

¿De quién son los muros?

El museo cede sus paredes a la obra de tres grafiteros

Cuando Noookye (Alejandro Cetina) compartió en redes sociales la invitación para la exposición de “Muros pintados” con obra suya y de dos grafiteros más en el Museo Fernando García Ponce-Macay aclaró en su post que, si bien él consideraba que el grafiti se expresa en la calle y que ésa es su verdadera identidad, la oportunidad de trabajar en un muro de las dimensiones del Expoforo y acercar su obra y la de un par de colegas al público que frecuenta las exposiciones fueron motivación suficiente para traer esta vez el aerosol acrílico y los marcadores a un contexto intramuros.

Esta práctica (presentar obra callejera al interior de un museo con todo lo que ello implica) no es demasiado reciente, ya desde 2008 la Tate Modern presentó en Londres a varios grafiteros y desde los años 80 Keith Haring y Basquiat encarnaron al artista urbano que termina por cotizarse. En febrero del presente año se anunció que la casa Fine Art Auctions de Miami subastó por más de medio millón de dólares una obra de Banksy arrancada de un muro londinense en 2009. Y mejor no hablamos de más muros de todos los tiempos arrancados y revendidos.

Pero hoy nuevas paredes se presentan como lienzos en blanco para los artistas contemporáneos: en la exposición de la Tate participó Sixeart, grafitero catalán nacido en Badalona. Él también externó su opinión en una entrevista radiada en la BBC en la que manifestó que él piensa que el grafiti ha de ser callejero, subversivo o incluso eventualmente ilegal para mantener su esencia transgresora y underground. Sin embargo eso no le impide a esta expresión artística que forma parte del arte urbano o “street art” acercarse al público en los espacios a los que éste acude a ver lo que se suele considerar “arte”, o bien, en entornos más democráticos donde los muros se ceden voluntariamente al artista para ejercer con libertad, como los muros de los alrededores del Palacio de Bellas Artes a donde fueron recientemente convocados 15 artistas mexicanos.

Como ya se ha informado con amplitud, en el Expoforo del museo se encuentra la obra de tres grafiteros: Levi Ponce, de Los Ángeles; José Luis Barrera Godínez (Sketch), del Estado de México, y el yucateco Alejandro Cetina Tuz (Noookye).

Levi pinta una gran figura de una mujer joven, castaña y de rasgos latinos que sugiere la identidad de las inmigrantes en Estados Unidos, vestida al modo de la gala occidental, en un paisaje y, según él mismo ha explicado, cuya “mirada triste refleja la problemática de los inmigrantes latinos” y con la cual hace una alegoría de la vida del inmigrante en las ciudades estadounidenses. Levi dedica su pieza a Olf Weigel, Alex Pérez, Alicia Anderson, Nathen Anyonge, Shanonn Lenhardt y Andrés Olive.

Por su parte, Noookye utiliza la técnica del cómic para pintar a un personaje, un grafitero que a su vez hace su propio grafiti: una especie de monstruo zoomorfo de tentáculos dispares y letras volumétricas intercaladas, estilo “wild style”: metáfora del grafiti mismo, expresión artística o “monstruo incomprensible” que se apodera del museo.

También participó por invitación de Cetina Tuz otro grafitero yucateco: Jesús Ortiz, conocido como Mare, quien además de colaborar con los tres también cubrió parte del muro con una pieza suya, realizada con un lenguaje gráfico muy próximo al cómic y que muestra una escultura aparentemente prehispánica que sugiere estar brotando del muro roto.

Finalmente, José Luis Barrera Godínez (Sketch) retrata en blanco y negro a una niña en un paisaje impreciso y la acompaña de las conocidas letras del grafiti, en una suerte de mensaje dual. El lenguaje de los tres creadores, que va de la ilustración al cómic sin dejar por ahora la figuración, abraza los contenidos que también se suelen vincular a la expresión artística urbana que combina los llamados de atención y la protesta, los deseos individuales, la expresión sentimental compartida y la esencia y la identidad cultural y racial, entre otros disparadores. Por otra parte, los tres grafiteros hicieron eco de “Muros pintados” muy, digamos, extramuros: continuaron hacia la calle, el espacio que ya se ha dicho es el “medio natural” para el arte urbano y se “apropiaron” de una barda en la calle 111-B de Cinco Colonias, donde Levi, Noookye y Sketch repitieron la experiencia de pintar juntos, nuevamente con la colaboración de Mare, aunque ahora sí debajo del cielo y con el asfalto como suelo. La presencia del grafiti en el Macay despertó interés y curiosidad desde la inauguración, en julio pasado, y se habló entonces de proyectos a corto y mediano plazo. Uno de ellos, ya en ciernes, en el parque lineal Paseo Verde de esta ciudad. Estaremos pendientes.- María Teresa Mézquita Méndez

“El grafiti ha de ser callejero, subversivo o incluso eventualmente ilegal para mantener su esencia transgresora y underground”

Fuentes: Diario de Yucatán