Arte para llevar a casa

Arte para llevar a casa

Obras en la calle desean sorprender a los transeúntes

Desde hace varios años existe una fuerte tendencia por aumentar el consumo y producción de arte. Artistas, galeristas y promotores, apuestan por plataformas y soportes que permitan un contacto más directo con el espectador y establecen nuevas estrategias para facilitar los procesos de compra.

Hacer del arte algo cotidiano y familiar no es algo nuevo, corrientes artísticas y movimientos de vanguardia surgieron en su momento con la intención de desmitificar el arte. Fuertes debates y confrontaciones ideológicas sobre lo qué es o debe ser considerado como una pieza de arte han surgido a raíz de estos movimientos.

Pese a los enormes esfuerzos por acercar el arte a la población en general, la mayoría de los museos, galerías y espacios oficiales dedicados a preservarlo, siguen percibiéndose distantes y fríos, con modelos de gestión prácticamente obsoletos. En nuestras casas es poco probable que tengamos obras de arte originales o que fomentemos la visita a estos espacios, ya no digamos el habito de compra, los precios a veces están fuera de nuestro alcance.

Hay muchos vicios y problemáticas detrás de una cultura de arte mermada, sin embargo también somos muchos los que no queremos “quitar el dedo del renglón” y buscamos caminos y alternativas para fomentar su producción y consumo.

Con las redes sociales en Internet se han puesto en marcha acciones que valen la pena destacar, también ha llegado a nosotros información sobre modelos implementados en otros países que invitan a ser replicados.

My Dog Sighs es un artista británico que hace más de diez años incursionó en el arte callejero. Utilizando materiales de desecho, acostumbraba a dejar sus piezas en diferentes calles a manera de regalo para aquel que las encontrara. En el 2006 creo un grupo en Flickr para compartir fotografías de estas piezas con otros artistas y usuarios. Con el paso del tiempo su idea de regalar arte fue replicada por otros surgiendo el concepto Free Art Friday.

Free Art Friday, es un movimiento mundial en el que participan artistas profesionales y amateurs regalando arte. Las “reglas” y objetivos varían según el país o ciudad que lo lleva a cabo. Algunos lo utilizan como medio de difusión y posicionamiento para un artista específico, otros a manera de denuncia contra malos manejos comerciales y excesivos porcentajes de comisión cobrados por las galerías a los artistas; también sirve para llevar el arte a las calles, sorprender al transeúnte y fomentar el aprecio por las artes. Se asigna para ello el último viernes de cada mes o se realizan eventos especiales con el concepto Free Art Friday, aunque su principal promotor afirma que no se necesita de un viernes en especifico para regalar arte.

Los artistas que participan en Free Art Friday motivan a otros para implementar este concepto en sus ciudades, concepto que no es nuevo ni único, pero que goza de gran aceptación. Con la ayuda de las redes sociales en Internet, este movimiento se ha convertido en una divertida forma de descubrir y aprender del arte. En sus cuentas de Twitter y Facebook, los artistas dejan fotografías y pequeñas pistas sobre las calles donde han dejado sus obras. Cada obra tiene un letrero con la leyenda "Free art, to take home and enjoy", algunos incluyen el nombre del artista y datos de contacto. Pinturas, esculturas, dibujos o fotografías en materiales como cartón o latas recicladas, entre otros soportes o aplicaciones, son parte de este movimiento que ha regalado más de 4,000 obras de arte. Aquel que tenga la suerte de encontrar alguna de estas piezas, puede compartir la fotografía de su hallazgo a través de Twitter o Facebook y formar parte de la galería en Flickr de Free Art Friday.

Artistas en ciudades de Australia, Canadá, Francia, Israel, Italia, Japón, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos, entre otras, promueven este movimiento. En México un grupo de artistas en San Miguel de Allende también forman parte de Free Art Friday. Sería muy positivo replicar esta iniciativa en nuestra ciudad, ¿no creen?

Aída Barrera Pino

 

Fuentes: Diario de Yucatán