Esculturas hechizan los espacios públicos

Esculturas hechizan los espacios públicos

Tras graduarse, Janet Echelman aplicó en siete escuelas de arte, fue rechazada en las siete. Pero eso no la desanimó, decidió seguir por su cuenta y se dedicó a la pintura durante diez años hasta que obtuvo la beca Fulbright para viajar a la India. Propuso una exposición de sus pinturas en Mahabalipuram y como un juego del destino la artista llegó a esta ciudad costera al sur del país, pero su trabajo no. Su verdadera vocación la estaría aguardando. Mahabalipuram posee un impresionante patrimonio, particularmente famosa por los templos de piedra tallada ubicados a la orilla del mar, por los relieves en roca y monolitos. Posee uno de los lugares más sagrados excavados en la roca con impresionantes esculturas de dioses. Es una ciudad de escultores en piedra. Janet no dudó en ponerse a trabajar en escultura haciendo algunas pruebas en bronce fundido. La falta de experiencia, los altos costos y peso del material le hicieron descartar la idea. Caminando por la playa de Mahabalipuram (India), la artista estadounidense Janet Echelman observó a los pescadores que tantas veces había visto en la costa, por primera vez puso especial atención en las redes, en las características del material y su tejido; vio en ellas la oportunidad de experimentar y trabajar con formas volumétricas ligeras. En colaboración con los pescadores aprendió a tejer las redes.

Con su primera escultura descubrió la capacidad del material para reflejar a través de su forma el movimiento del viento y su poder hipnótico y cautivante. No pasó mucho tiempo antes de que la artista decidiera convertirlas en esculturas monumentales.

El trabajo de Janet se caracterizaba entonces por ser efímero y delicado, una instalación temporal en Madrid realizada con una red de un millón y medio de nudos marcaría el inicio de nuevos retos para la artista estadounidense, encontrar los materiales adecuados para convertir sus esculturas monumentales en instalaciones perfectamente diseñadas y de carácter permanente sería uno de ellos.

Durante los siguientes años Janet se perfiló en la búsqueda de una fibra que resistiera las inclemencias del tiempo y que a la vez mantuviera la fluidez necesaria para provocar movimiento, trabajó con especialistas diseñando la estructura adecuada para sostener el peso de la enorme red. Por otra parte, no podía continuar tejiendo las redes con técnicas artesanales si lo que buscaba era realizar instalaciones monumentales, así que también logró la colaboración de una fábrica de redes de pescar, que le permitió aprender los parámetros de las máquinas y usarlos para cubrir sus propias necesidades.

No existía el software que le permitiera realizar las pruebas necesarias para planificar la instalación y comprobar su vialidad y resistencia, así que también tuvo que buscar apoyo para generar y desarrollar los softwares con los que trabajaría. Autodesk, líder mundial en software de diseño 3D, ha colaborado con el estudio de Janet para crear software a la medida en varios de sus proyectos. Con los años, gracias a las alianzas profesionales y la increíble creatividad y visión de esta artista sus esculturas han ido evolucionando, sorprendiendo y cautivando el espacio público de diversas partes del mundo.

Con pintura para darle color a las redes o con modernos sistemas de iluminación cada pieza logra una perfecta combinación entre procesos artesanales y tecnología.

Sus más recientes proyectos incluso invitan a la interactividad entre espectador y escultura, como es el caso de “Skies Painted with Unnumbered Sparks”, realizada en colaboración conAaron Koblin, director creativo del Google Creative Lab, donde los visitantes intervienen la iluminación en tiempo real con la ayuda de sus dispositivos móviles. 860,000 nudos hechos a mano y máquina, 230 kilómetros de fibra trenzada (de un material 15 veces más resistente que el acero) dan como resultado una escultura que no deja duda de la magnificencia creativa de Janet Echelman.- Aída Barrera Pino

 

Fuentes: Diario de Yucatán