Del Paso, el arte y la palabra

Del Paso, el arte y la palabra

Hace poco más de una semana, un mensaje inteligente y sensible, que convocó a la conciencia y a la paz y a la reconstrucción de un México surcado de incertidumbre y dolor, no sólo emocionó al auditorio que escuchó a un Fernando del Paso visiblemente delicado de salud en la sala Juan García Ponce de la Filey, sino también irrumpió en las redes sociales y los medios de comunicación más allá de nuestras fronteras nacionales.

Esto, como ya se sabe, fue el sábado 7 de marzo, en la inauguración de la IV Feria Internacional de la Lectura Yucatán, en el Centro de Convenciones Siglo XXI (clausurada ayer domingo) durante el cual el laureado escritor mexicano recibió la medalla José Emilio Pacheco que conceden UC Mexicanistas y la Filey.

De viaje hacia atrás en el calendario, recordamos que hace casi 15 años, un día 7 pero en septiembre de 2000, Mérida recibió a Fernando del Paso como parte de las actividades del programa “Mérida, Capital Americana de la Cultura” para impartir una conferencia en el Centro Cultural Olimpo y realizar otras actividades.

La conferencia impartida se llamó “Los privilegios de Octavio Paz” y en ella Del Paso vierte su opinión sobre el libro “Los privilegios de la vista” (al que parafrasea) y en el cual el Nobel mexicano hace, según se lee en el texto de solapa del ejemplar, “un recuento personal de las artes plásticas en México en el cual se reflejan por fuerza el interés y la curiosidad del autor por otras muchas manifestaciones de la vida cultural mexicana, hispanoamericana y europea”.

Esta conferencia fue reproducida en la revista “Letras Libres” en el año 2003, al conmemorarse cinco años de la muerte de Paz.

Varios autores contemporáneos a Del Paso y a Paz han dedicado parte de su actividad literaria al comentario y ensayo referido a las artes visuales, como Vargas Llosa, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes y Juan García Ponce, por sólo mencionar cuatro “a vuela pluma” dado que hay muchísimos más. Algunos como Vargas Llosa han declarado “… lo que más me gusta después de la literatura es la pintura” y su producción literaria y de ficción se entrelaza estrechamente en no pocos casos con lo artístico (particularmente lo pictórico desde “su” museo particular, sus gustos y aversiones) amén de hacer textos para catálogos y hojas de sala como los que escribió para el pintor abstracto peruano Fernando de Syzlo.

De vuelta a Fernando del Paso (y tal como Rafael Alberti, el poeta-pintor español de la primera mitad del siglo XX) su particularidad es que también ejerce la creación visual, básicamente la pintura y el dibujo, en las que es tan lúdico y policromo como su lenguaje. En la inauguración del Museo Universitario Fernando del Paso, el escritor y pintor declaró que es zurdo de nacimiento pero que como a todos los niños de su tiempo le obligaron a escribir con la derecha, sin embargo es una especie de “venganza” que su actividad pictórica la realiza con la mano izquierda.

En aquella conferencia sobre el libro de Octavio Paz, Del Paso prepara a su auditorio con varias consideraciones preliminares sobre la postura del poeta ante las artes visuales, particularmente ante la pintura, y dice por ejemplo que así como Paz empleaba dos palabras para referirse a la arquitectura de Barragán: las palabras “magia” y “sorpresa”, lo mismo decía él mismo de los escritos de su colega, “porque le viene como anillo al dedo: es con la magia y la sorpresa que Octavio Paz se convence, y convence al lector —al menos yo soy uno— de la validez y transparencia, la sabiduría y el entusiasmo contagioso de su palabra, cuando nos habla de arte”.

Asimismo, antes de extenderse en su análisis y comentarios sobre un extenso catálogo de artistas mexicanos y no pocos extranjeros de su tiempo a los que estudia Paz en su libro, Del Paso expresa en el mismo texto que “lo único que puede lamentar un lector ávido como yo son unas cuantas ausencias u omisiones. Por ejemplo, que Octavio Paz no se haya ocupado del arte abstracto —debido por supuesto a la animadversión que le inspiraba, a pesar de sentirse atraído por Kandisky— o del performance, el arte conceptual, el minimalismo y las instalaciones”.

Particularmente señala en su escrito que “echo de menos, también, algunos renglones sobre pintores mexicanos como Fernando García Ponce y Gabriel Ramírez. Al momento en que escribo sus nombres, me doy cuenta que estoy hablando de dos pintores abstractos, para mi gusto, excepcionales”. Ambos por cierto, yucatecos y a su vez situados en el movimiento de la Ruptura de la pintura mexicana. El nombre del primero, además, es el que ahora denomina la nueva etapa del Macay.

En suma, y tal vez en el contexto o con el pretexto de los acontecimientos recientes, es recomendable el ejercicio de relectura de las opiniones y comentarios de Del Paso y acercarse a su pensamiento y visión del mundo de la mano del extinto Nóbel mexicano y las consideraciones de ambos. El documento completo se puede consultar en este enlace: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/los-privilegios-de-octavio-paz.— María Teresa Mézquita
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Fuentes: Diario de Yucatán