El Ateneo es ya centenario

El Ateneo es ya centenario

Ideas progresistas favorecieron su puesta en marcha 

El hecho de cumplirse un siglo del gobierno de Salvador Alvarado en Yucatán ha generado una importante serie de actividades que procuran la revisión y reflexión en torno a la herencia de su gestión administrativa y su liderazgo en la entidad, y los efectos de su labor indudablemente renovadora y, aunque cuestionada por algunos, también hoy revalorada por muchos.

Con motivo de esta efeméride y como parte de otras actividades, por ejemplo, el viernes 8 pasado las facultades de Arquitectura y Ciencias Antropológicas de la Uady presentaron el coloquio “Caminos de una Revolución (El gobierno de Salvador Alvarado en Yucatán)” con la presentación de dos ponencias, la primera titulada “Decretos, obras y sueños, la transformación urbano arquitectónica de Mérida”, a cargo de la doctora Gladys Arana Bustillos, y la segunda con el nombre “El Ateneo Peninsular, la catedral cultural de la Revolución Social Mexicana”, que presentó el arquitecto Aercel Espadas Medina.

En este mes de enero se cumplen exactamente 100 años de la inauguración del Ateneo Peninsular, hoy sede del Macay y de la institución cultural del mismo nombre, que se organizó con anterioridad a la apertura del edificio, con ideas progresistas que deseaban promover y respaldar tanto expresiones artísticas como científicas y literarias, acorde con la visión de la Revolución Mexicana. Su junta directiva se conformó en sus orígenes con 23 miembros, bajo la presidencia de don Calixto Maldonado.

Esta asociación se organizó en 10 secciones, cada una con su propio presidente y secretario, que correspondían a los siguientes ámbitos: ciencias sociales y políticas, filosofía, artes plásticas, ciencias jurídicas, pedagogía, literatura, ciencias naturales, ciencias exactas, música y cultura física.

Hoy que se convoca a carreras y maratones para enmarcar y acompañar aniversarios y festejos, hay que saber que desde hace ya un siglo la sociedad Ateneo Peninsular organizó varias justas deportivas para celebrar su inauguración, además de una velada cultural en el teatro Peón Contreras.

Pasada la celebración, la asociación editó una memoria, en cuya portada se lee “Memoria de las fiestas inaugurales del Ateneo Peninsular celebradas en esta ciudad de Mérida, de la República Mexicana, el día primero, el dos y el seis de enero del año de mil novecientos diez y seis”.

En la mencionada publicación, la sociedad Ateneo Peninsular se presenta con el siguiente texto introductorio: “El Ateneo Peninsular, recientemente fundado en esta ciudad de Mérida, inauguró sus labores con el presente año de mil novecientos diez y seis. Su inauguración fue celebrada con diversas actuaciones de cultura física y con una gran fiesta de arte que se verificó la noche del seis de enero en el teatro Peón Conteras”.

“Para memoria de estas sus fiestas inaugurales, el ‘Ateneo’ publica este álbum, en que están recogidos los trabajos literarios que formaron parte del programa de la velada artística, así como las crónicas y grabados que a dichas fiestas se refieren”.

“Al dedicar al público estas páginas, en donde laten los primeros impulsos de su vida, el ‘Ateneo Peninsular’ quiere que aquí quede consagrado su agradecimiento a la culta sociedad de Mérida, que tan cordialmente lo ha recibido, al Sr. General don Salvador Alvarado, Gobernador de Yucatán, que de modo tan desinteresado y generoso alentó su fundación y a todas las personas que le han prestado su apoyo y estimulado con su simpatía, en los momentos de iniciar su obra de Ensueño y de Verdad”.

“Para llevarla al éxito final que merece, están inquebrantablemente dispuestos nuestro pensamiento y nuestro corazón”. Esta memoria dedica nueve páginas a las actividades deportivas, que se celebraron los días uno y dos de enero y que incluyeron carreras de obstáculos, de bicicletas, carreras de caballos, carreras de “motociclos” y de autos, así como un “match de base ball” con el equipo los “Gigantes” del Ateneo. La crónica, que reproduce lo publicado en el periódico “La Voz de la Revolución”, no escatima palabras ni epítetos positivos y festivos a la buena organización y el éxito de las actividades, que fueron coordinadas por don Francisco Gómez Rul, presidente de la sección de cultura física.

En la carrera de bicicletas resultó premiado el joven Porfirio Zetina, quien recibió cien pesos de premio; en la de caballos, “un hermoso caballo moro montado por el coronel don Rafael Moreno”; en la de motocicletas, en la que se inscribieron tres, el vencedor fue don Alonso Campos, quien condujo un motociclo marca Pope. Finalmente, en las carreras de autos, en las que se inscribieron 13 participantes, precisamente resultó vencedor el del último número, un “Hudson” conducido por don Julio Mendicuti. En el segundo lugar quedó un Pakhardt que era propiedad del general Alvarado y que “corrió su chauffeur”.

En la justa fungieron como jueces los señores don José R. Juanes Domínguez, don Arturo Millet y don Gonzalo Cámara. El señor Juanes era quien daba la señal de partida, disparando un tiro de pistola al aire, en la meta situada en la calle 47, principio del Paseo de Montejo, espacio que sirvió para la mayoría de las carreras, mientras dos bandas de música tocaban pasodobles.

Las elocuentes imágenes que acompañan el texto dicen mucho del entusiasmo de los participantes y el sentido de orden y organización en los convocantes. En la próxima columna, continuaremos con la memoria de los festejos, entonces con la velada cultural en el Peón Contreras.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

 

Fuentes: Diario de Yucatán