Se olvida del tiempo

Se olvida del tiempo

Las imágenes de Otto Bauerle te llevan a otro lugar

Ahí el tiempo se detiene, las paredes, los arcos y hasta los propios habitantes dan cuenta de ello, el tiempo gira una y otra vez sobre su eje en un cotidiano interminable, en el que sólo el movimiento del sol cambia los paisajes inamovibles. Así es el lugar que plasma en fotografías Otto Bauerle Vargas, uno en “Donde el tiempo no pasa”.

Las vestimentas de los habitantes que retrata, la arquitectura de sus calles y los edificios revelan que ese lugar, o acaso lugares, se encuentra enclavado en Asia, donde las costumbres persisten al paso de los siglos, y la vida se repite una y otra vez con las mismas historias.

Todo esto narran las 35 imágenes que integran la exposición que el artista inaugurará en el Museo Fernando García Ponce-Macay este viernes 29 a las 20 horas como parte de las exposiciones trimestrales del recinto.

Con sus fotos, Otto pretende mostrar un sitio que no corresponde a ningún lugar particular del planeta, pues aunque cada imagen es capturada de la vida real, la desliga de cualquier punto geográfico para darle una nueva perspectiva, en la que cada una hable de un sitio donde el tiempo no pasa.

Cuenta que las imágenes fueron tomadas a lo largo de varios años en sus viajes realizados a otro continente. Las más antiguas de hace un lustro, y las más recientes son de hace un año.

“Son lugares especiales, diferentes, mágicos, peligrosos…”, expresa.

En este proyecto artístico, el fotógrafo contó con el apoyo de José Antonio Ceballos, quien se dio a la tarea de observar las fotografías y hacer un texto en prosa poética que las acompañará.

“Cuando me preguntó qué lugar era, le contesté que ninguno en particular”, dice el artista, de manera que sólo con lo que la imagen le decía realizó cada texto.

La fotografías captadas por Otto Bauerle son decenas, pero fueron Luis Pech Pech y Michaelle Covián quienes se hicieron cargo de la curaduría de las obras, las cuales fueron impresas en papel de baryta.

Las imágenes que el público podrá ver no tuvieron mayor tratamiento digital, prácticamente se imprimieron tal cual las captó.

Un atardecer a través de la cúpula y las torres de un templo, jóvenes trabajadores en plena faena de pintar la piel con métodos ancestrales, madejas de hilo de algodón entintadas que cuelgan de un techo son algunos instantes capturados por Otto.— Iris Ceballos Alvarado
 

Fuentes: Diario de Yucatán