Después de dos años de permanecer cerrada por trabajos de restauración, la sala permanente dedicada al maestro Gabriel Ramírez Aznar en el Museo Fernando García Ponce-Macay reabrirá sus puertas el viernes 28.
Aunque a simple vista no se nota cuáles fueron las obras que se hicieron, en realidad el trabajo en la sala —ubicada en la planta alta— fue grande, pues se tuvo que levantar el suelo para dar con la construcción original, que data del año 1500.
El principal deterioro que experimentaba el edificio del antiguo Palacio Episcopal, sede del museo, se encontraba precisamente en la sala dedicada a Ramírez Aznar.
“Aunque no se hace el derrumbe completo del piso, o techo de la sala de abajo, sí hay una férrea restauración de todos los materiales”, señala Elba García Villarreal, directora de la Fundación Cultural Macay, en entrevista con el Diario.
Algunas vigas se reforzaron y otras se quitaron. “Con los trabajos ha quedado perfectamente bien afianzado el piso, que estaba en riesgo”.
La sala, junto con la escalera principal del museo, tuvo un remozamiento completo, pues además del piso y el techo también se restauraron puertas y cristales.
“Lo que tenía en mal estado era el piso, que más bien era el techo del salón de abajo, que estaba vacío y pertenecía al Servicio Postal Mexicano”, agrega la entrevistada.
Tras dos años de trabajos, la sala vuelve a estar abierta al público con las once obras (todas acrílicos sobre tela) que Gabriel Ramírez entregó en comodato al museo y que realizó de 1991 a 2001.
Las piezas en cuestión son “La fábrica”, “En el taller del mediodía”, “Rosshalde”, “Serpientes de días de lluvia” y “Don Gonzalo, pintor trastornado de Sisal”.
Se suman “Pintor gordo con tres sillas y tres bichos”, “El Sol permanece invisible”, “Pez fuera del agua”, “Inofensivos de asilo”, “Amigos no cercanos” y “La vuelta de la máscara rota”.
A estas obras habrá que sumarles los dos cuadros que Gabriel Ramírez aportará a dos exposiciones diferentes que se inaugurarán el mismo viernes 28: “Confrontación 66” y “Juan García Ponce: Nueve pintores”.
“Prácticamente va a estar en todas las exposiciones que vamos a inaugurar”, adelanta Elba García.
La importancia del maestro Ramírez, quien forma parte de la Generación de la Ruptura junto con Fernando García Ponce, queda en evidencia con la gran influencia que ha tenido en la plástica yucateca. “Es un artista abstracto de gran formato con una obra que ha ido cambiando pero conserva su caligrafía personal”, señala.
La sala dedicada a Ramírez Aznar, considerado uno de los artistas plásticos más importantes no sólo de Yucatán sino de todo México, abrió sus puertas el 29 de abril de 1994, el mismo día en que se inauguró el museo.
Junto con la del maestro Ramírez también abrieron sus puertas las dedicadas a Fernando García Ponce y Fernando Castro Pacheco, considerados los artistas contemporáneos más importantes de Yucatán.
Igualmente en esa ocasión fueron presentadas exposiciones temporales de obras de Juan O’Gorman y una de bordado yucateco.
Regresa Gabriel Ramírez, restauran en el Macay la sala que se le ha dedicado

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